Generalmente
G
eneralmentea medianoche vuelves
al hueco de tu pieza y a tu cama,
aunque no siempre puedes
atrapar al sueño.
Es por eso
que generalmente tornas
al aire de la calle
o al amor de los libros
que son tus dos maneras
de olvidarte.
Pero generalmente
te quedas cara al techo
como crucificado
sangrando pensamientos
hasta el alba.
Mariposas y Gaviotas
T
odo empezó el día que vinieron mariposasy sólo yo las vi.
Me tocaban la frente para ver si tenía fiebre...
Cuando le nacieron alas a mi perro
y se rieron de mi alegría,
resolví guardar silencio sobre estas cosas.
Por eso no se enteraron de la gaviota que anidó en mi cuarto
y otros gratos sucesos.
Tal vez, como no perdí el apetito
y seguí siempre "muy bien" en la escuela,
aquello no pasó de un susto.
Pero yo sospechaba de la intuición de mi madre
por su ternura preocupada...
Ay, cuánto debí simular
para evitar sospechas.
M
i madre me hablaba de los ángelesy me mostraba estampitas...
Me decía que yo tenía el mío
aunque no pudiera verlo.
Nunca me animé a contarle
que mi ángel tutelar era mi cómplice
y que a veces me invitaba
a no volver a la tierra.
M
i primer dolor es una mancha de tinta.(usted hizo un gran daño a la escuela)
La mancha iba conmigo a todas partes.
(la tinta no se borra fácilmente)
Todo me la recordaba.
(el sol tiene manchas)
(las manchas oscuras del mapa son montañas)
(Don Quijote de la Mancha)
Cuánto había deseado el tintero con forma de elefante.
(usted debió pensar que el tintero era de vidrio)
La mancha me acompañó mucho tiempo.
(usted sacará esa mancha aunque perfore la pared)
Era como una nube en mis ojos.
(...no importa que le duelan las manos)
Como una garra en mi corazón.
(OPUS 13 - Segunda antología, 1995)
E
n medio de aquel patio,entre sus altas paredes encaladas,
el suelo pedregoso y el poco cielo arriba,
el árbol fue lo único vivo del mundo que perdimos...
Aquel patio era más que la celda, la comida y el
/maltrato juntos.
Sacarnos al "recreo" era el mayor sadismo diario.
El blancor de las paredes, el reverbero de las piedras
/y el espejear del cielo
nos obligaban a cerrar los ojos o mirarnos el ombligo...
Hasta que descubrimos que aquella forma verde
podía ser nuestra tabla salvadora
en aquel mar de resplandores...
Pero un día no encontramos el árbol...
Nuestra humilde estrategia había sido descubierta.
Quien lo plantó, no imaginó esta historia.
Quienes lo cortaron, sabían que no derribaban
/solamente un árbol.
(Memorias y circunstancias, inédito)