EXEGESIS

 

Generalmente

 

 

Generalmente

a medianoche vuelves

al hueco de tu pieza y a tu cama,

aunque no siempre puedes

atrapar al sueño.

Es por eso

que generalmente tornas

al aire de la calle

o al amor de los libros

que son tus dos maneras

de olvidarte.

Pero generalmente

te quedas cara al techo

como crucificado

sangrando pensamientos

hasta el alba.

 

 

 


por Wilmer Colón (puertorriqueño):
Tú gitana (acrílico sobre lienzo 24"x36")
Colección René Crua

 

Mariposas y Gaviotas

Todo empezó el día que vinieron mariposas

y sólo yo las vi.

Me tocaban la frente para ver si tenía fiebre...

Cuando le nacieron alas a mi perro

y se rieron de mi alegría,

resolví guardar silencio sobre estas cosas.

Por eso no se enteraron de la gaviota que anidó en mi cuarto

y otros gratos sucesos.

Tal vez, como no perdí el apetito

y seguí siempre "muy bien" en la escuela,

aquello no pasó de un susto.

Pero yo sospechaba de la intuición de mi madre

por su ternura preocupada...

Ay, cuánto debí simular

para evitar sospechas.

 

 


Mi ángel

Mi madre me hablaba de los ángeles

y me mostraba estampitas...

Me decía que yo tenía el mío

aunque no pudiera verlo.

Nunca me animé a contarle

que mi ángel tutelar era mi cómplice

y que a veces me invitaba

a no volver a la tierra.

 

 

 


por Wilmer Colón (puertorriqueño):
Adiós infancia II (acrílico sobre lienzo 36"x60")
Colección Miguel Vega



La mancha de tinta

 

 

Mi primer dolor es una mancha de tinta.

(usted hizo un gran daño a la escuela)

La mancha iba conmigo a todas partes.

(la tinta no se borra fácilmente)

Todo me la recordaba.

(el sol tiene manchas)

(las manchas oscuras del mapa son montañas)

(Don Quijote de la Mancha)

Cuánto había deseado el tintero con forma de elefante.

(usted debió pensar que el tintero era de vidrio)

La mancha me acompañó mucho tiempo.

(usted sacará esa mancha aunque perfore la pared)

Era como una nube en mis ojos.

(...no importa que le duelan las manos)

Como una garra en mi corazón.

(OPUS 13 - Segunda antología, 1995)

 

 

 





El árbol

En medio de aquel patio,

entre sus altas paredes encaladas,

el suelo pedregoso y el poco cielo arriba,

el árbol fue lo único vivo del mundo que perdimos...

Aquel patio era más que la celda, la comida y el

/maltrato juntos.

Sacarnos al "recreo" era el mayor sadismo diario.

El blancor de las paredes, el reverbero de las piedras

/y el espejear del cielo

nos obligaban a cerrar los ojos o mirarnos el ombligo...

Hasta que descubrimos que aquella forma verde

podía ser nuestra tabla salvadora

en aquel mar de resplandores...

Pero un día no encontramos el árbol...

Nuestra humilde estrategia había sido descubierta.

Quien lo plantó, no imaginó esta historia.

Quienes lo cortaron, sabían que no derribaban

/solamente un árbol.

(Memorias y circunstancias, inédito)

 


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