El autor en un poeta salvadoreño. Es autor de numerosos libros, entre ellos: Los Herederos de Farabundo (1980), Los Pies Sobre la Tierra de Preseas (1984) y Cantar de los Cantares(1993).
El hombre, un ser obstaculizado, acosado, no se le ha dado la felicidad ni la alegría; está trunco. Para dejar atrás esta situación, él mismo busca realizarse, ya sea como político directo, como propietario de algo, dueño de su vida, (no de su muerte, porque no quiere morir). Se ha inventado las profesiones y las tenencias; entre unas y otras de éstas, están los creadores, sean del signo que sean. En ello nos toca ubicar nuestro oficio de hacedores de literatura. ¿Qué buscamos con ello? ¿Hacer feliz al hombre? ¿Darle su alegría? ¿Que supere sus obstáculos? Sí y no, más bien que amplíe su visión de sí y para sí en su vida.
Cuando se dice hombre no es en abstracto, es en relación justa y concreta con éste que les plantea esto; al plantearlo, lo hace con y por su oficio de hacedor de literatura, su opción de siempre, nadie le pidió que lo hiciera y nadie la apoyó ni apoya en realidad, es un dador y no un pedigüeño, un trabajador y no un mendigo, y no es por la inmortalidad ni honores ni riquezas, es por una salvación y una condena; tuvo otras opciones y las ejerció y ejerce de cuando en vez, pero siempre vuelve a la misma, la principal: hacer su literatura; de las otras opciones en su vida, se quedó por más tiempo con aquéllas que de alguna manera están más vinculadas con su opción principal, como profesor de letras, no de letras de cambio, sino de oficio creador o investigador literario, sin caer en lo literaturo o policía literario. ¿Por qué? Porque el creador busca entregar más que simples esquemas o llevar de la mano a sus semejantes aunque sean hombres obstaculizados, truncos, hostigados o acosados.
¿Quiere decir que deseamos los creadores deleitar con una esperanza frustrada al hombre, ser obstaculizado? ¿Por qué esperanza frustrada? Toda esperanza es frustrante al final de ella, y más cuando de creación se trata; el creador se propone una meta o llegar a un punto y cuando llega y llegó, no era como deseaba o se había imaginado que sería, no era así su querencia, su intuición de querencia, y se siente frustrado porque lo pudo hacer mejor; siempre cree que puede hacer mejor lo suyo, en este caso sus páginas porque estamos hablando de escritura literaria.
Aunque se sepa a gloria o se sienta una sensación placentera que se proyecta a todo nuestro cuerpo y al hábitat donde estamos, todo lo vemos bien desde nuestra visión instantánea, porque ésta, como las demás dichas, alegrías y felicidades, son instantáneas, así es que aunque uno sepa qué se siente al final de la jornada no de un día, ni de una semana, sino de más tiempo y muchas páginas, uno vuelve a la carga para ver si esta vez topamos con lo mejor que deseábamos entregar a los demás o a un simple lector hipotético. Siempre Sísifos.
Claros en esto, no nos amargaremos ni debemos darle pábulo a los amargados, sean del oficio o no, hay mucha amargura suelta por el mundo; lo cual no debe decepcionarnos ni amargarnos, aunque pasemos por ello, pues al pasar y estar claros sabremos que por ser hombres obstaculizados para la plenitud de nuestra realización -si es que la haya-, que la grandeza -si la hay- está en la lucha, no en el triunfo, por ello el maestro dijo: "Hay una dignidad que el vencedor no puede alcanzar".
¿Apología de la derrota? ¿Apología del «nadie sabe para quién trabaja»? ¿O trabajar para el cura? ¡No! Nada de eso, sino claridad de que venimos aquí para tratar de hacer mejor las cosas, sabiendo que muchas ya están buenas y son la herencia recibida como un valor del trabajo que produjo la especie; también hay cosas malas, buenas y malas son las riquezas producidas por la especie.
En este punto descendemos de las aparentes nubes por donde empezamos estas líneas y ponemos los pies sobre esta tierra de todos, porque debemos tener más claridad para saber que hacemos lo que hacemos en un mundo para todos dividido, y esa división la cargamos y soportamos más los de este lado del sur. (El Norte arriba). ¿Por qué? Porque la sentimos en carne propia. Y como es posible que aparezca un incrédulo y diga que esto del padecimiento en carne propia es ficción, pura literatura o puros cuentos o cuentos de camino real o como dicen ciertos personajes peyorativamente, los pobrecitos: ¡Ah, es poesía! o Es poeta, Es artista. Lo hace por el arte, vamos a remitirnos a una Copa de Champán.
A nivel global, una reciente investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo produjo los siguientes datos sobre la distribución del ingreso mundial, es decir, de las riquezas producidas por la especie. La investigación graficada en la llamada "Copa de Champán", constató que el 20% más rico de la población mundial recibe el 82.7% de los ingresos totales del mundo, mientras que el 20% más pobre tan sólo recibe el 1.4%. El segundo quintil (20%) de la población mundial dispone del 11.7% del ingreso, el tercero del 2.3% y el cuarto, del 1.9%.
Según los investigadores de la ONU, "el crecimiento económico mundial casi nunca se filtra hacia abajo". Es decir, al Sur. Agregamos que eso se repite en nuestra región centroamericana, nada se filtra hacia abajo.
En ese panorama de limitaciones, realizamos nuestro oficio creador, sea del signo que sea. En este lado nos tocó. Aquí estamos, y en este lugar es donde debemos realizarnos, sin ignorar el flujo y reflujo del mundo, las interrelaciones y neodependencias como las dependencias en los económico, político y social, y en ese marco está la identidad nacional, o la identidad de lo nacional, su circunstancia como nos lo enseñaron quienes nos precedieron en este oficio creador.
Regresando a la problemática socioeconómica y política que nos marca en esta región, señalamos que en este contexto venimos desarrollando nuestras expresiones creadoras y las demás; es un panorama duro, injusto, caníbal, otros tienen lo suyo, pero aquí nos tocó. Con esta claridad del contexto donde nos toca, sabremos enfrentar y afrontar lo que deseamos realizar para tener una mejor relación con los demás ciudadanos, nuestros posibles lectores de los pocos que hay, pues conservadoramente y según las estadísticas oficiales y oficiosas de las oficinas encargadas de censos y estadísticas del Área Centroamericana, el analfabetismo anda por un 70 a 65%; de ese 30 a 35% de alfabetos, ¿qué leen?, si es que leen. Si tomamos en cuenta las ediciones de nuestros libros apenas de algunos, porque tratan puntos didácticos o son materiales de apoyo en la escuela, se hacen tres o cinco mil ejemplares y se agotan en tres o cinco años; del resto de literatura de ficción se hacen entre mil y dos mil ejemplares, en términos generales, y muchos de ellos duermen su sueño apolillado en las bodegas de las pocas editoriales que hay en el Istmo Centroamericano, pues se agotan a los dos o más años de su primera edición, y esto tratándose de libros hechos con todas las normas de confección editorial, porque en la mayoría de los casos y principalmente entre los autores más jóvenes, las ediciones suyas son artesanales y si alcanzan una impresión de 500 ejemplares es un gran logro y la mayoría mimeografiadas con portada impresa en "master".
Y si un gobierno de la región propicia una editorial, su distribución es lamentable, sus libros no circulan como deben circular, y eso tratándose de los que la censura permite editar, porque todavía hay censura aunque pregonan que vamos muy libres hacia el año dos mil con un nuevo renacimiento. Falacias.
Y sigue el devenir, seguimos en el presente para hacer el futuro, éste será mejor si con lo bueno del pasado y lo esencial del presente construimos todos sabiendo que somos humanos obstaculizados, para alcanzar nuestro mejor vivir.
En ese acoso exterior que nos acomoda de alguna manera o nos manipula también de otra manera, están nuestras propias opciones y en ellas sabemos que no todo es fácil y tenemos que seguir, porque hay que seguir y hay que hacerlo con lucidez, aunque sepamos que al final seremos vencidos, porque en lo esencial somos vencidos, pero cuando llegue ese final de todo hombre, del cual nadie se escapa, que digan los que se quedan que hicimos la lucha y en eso estaba la grandeza, no en el triunfo, pero si vemos algo de éste, pues bienvenido, porque hay que estar abiertos a lo que venga y como venga porque lo estamos haciendo, somos acción, activo pensamiento.
Y porque sabemos lo que sabemos y también por lo que no sabemos, es que hacemos lo que hacemos, unos escribir, otros escrivivir, como yo, otros trabajando en otro oficio: unos poquitos atesorando bursátiles tesoros, son los que creen que porque tienen, son, y al final, aunque se refieren a otros, creen que a ellos no les sucederá el final; nadie escarmienta en pellejo ajeno, es necesario sentir en el propio...
Pero sucede que los creadores, por ello lo son y son egoístas y egotistas, creen que en la próxima se desquitarán de la frustración u obstaculización anterior, y ésta es permanente; claro, no tendrán las vicisitudes que ya tuvieron, tendrán otras, pues por eso es creación y en cada una de ellas la aventura es distinta, se renuevan los obstáculos, pero el gozo está en la lucha por superarlos y ahí vamos e iremos como irán siempre los que vengan después de nosotros. Todo depende de la solemnidad, de la opulencia, del mengalismo, de la fastuosidad que nos recetemos para superar las frustraciones, las que son más llevaderas si tenemos y usamos el mejor sentido del humor para enfrentar esta vida concreta, real, histórica, económica, política, social, chambrosa, religiosa y mística, más lo demás que no digo pero que todos saben, sabemos y llevamos o nos hacen llevar. En eso estamos y estaremos hasta que trascendamos a otro estadio de la existencia.
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