EXEGESIS

Desnudez

 

Tengo la mala costumbre

de no cerrar las puertas del baño

Tengo la mala costumbre

de no cerrar las gavetas ni los closets

el ansia de libertad no me lo permite

 

Tengo la mala costumbre

de vivir riendo en mi afán de comunicación

Tengo la mala costumbre

de andar descalza

para que la energía de la tierra me penetre

 

Tengo la mala costumbre

de no encender las luces

cuando me levanto a media noche

así practico el juego del ciego ve

 

Tengo la mala costumbre

de comer los alimentos fríos de la nevera

Sé que en el estómago se calientan

 

Tengo la mala constumbre de amar en demasía

y ser aseada en extremo

creo que a través del olfato

se cuelan los aires de la atracción

 

Tengo la mala costumbre

de no recordar los nombres de las personas

aún sabiendo que son mis amigos del alma

y reventarme los sesos

tratando de aprenderlos

 

Tengo la mala costumbre

de comer ají hasta saciarme

y sentir en mi estómago

el calor infernal de la vida

Y tengo la mala costumbre

de vivir con la mala costumbre

de estar viva en el centro de la tierra

de caminar con los ojos cerrados

por el borde de la montaña que me habita

de esconderme en sus riscos

de danzar en las praderas de mis sueños

y despertar con el coro angelical de las aves

de morirme y resucitar en un instante

 

Tengo la mala costumbre

de orientarme hacia el este

para encontrar mi sur

 

y nortear hacia el oeste

De fumar el cigarrillo hasta el final

ver el fuego consumirse

y en el humo sumergirme

hasta lo más recóndito de mi alma

 

Tengo la mala costumbre

de llevar un apellido prestado

y sentirme absolutamente identificada con él

 

Tengo la mala costumbre

de empeñarme en que el Adagio de Albinoni

es el Himno Nacional de mi casa

e imponérselo a los que me visitan

Y escucharlo en la madrugada

con la sola compañía del silencio de Las Praderas

 

Tengo la mala costumbre

de no saber decir que no

Hacer esfuerzos sobrehumanos

para complacar a todos y

dejar para después mis propias cosas

 

Tengo la mala costumbre

de amar a todos los perros

y pararme en cualquier esquina

a dialogar con ellos

Y ellos tienen la mala costumbre

de responder amorosamente mis requerimientos

porque saben que mi alma selvática es canina

Puedo recordarme husmeando rincones

y afilando mis colmillos con un hueso

 

Tengo la mala costumbre

de bañarme en un río a medianoche

alunizarme estrellizarme

Y con la fuerza del cosmos

arremeter de nuevo contra el mundo

 

Tengo la mala costumbre

de beber ron y embriagarme con la palabra

dejar que por horas revolotee en mi mente

sin plasmarlas en el papel

disfrutar de su embrujo egoístamente

y permitirles desaparezcan

en la magia del silencio y la soledad

 

Tengo la mala costumbre

de decirle mi niño y mi niña a todos

y así llenar el cuenco materno que me habita

Abrir las alas como ave gigante

proteger a los indefensos

amarlos sea cual fuese su condición

y creer que mi calor redime

 

 

Tengo la mala costumbre

de fumar un cigarrillo

antes de conciliar el sueño

quemar las cobijas y las sábanas

despertar en la madrugada

y pensar que otro cigarilllo

me sumerge de nuevo en el sueño

 

Tengo la mala costumbre

de trabajar en exceso

pensar que todos tienen la misma disposición

y estrellarme ante la indiferencia de los otros

Y entonces tengo la mala costumbre

de asumir sus responsabilidades

y reventarme el alma para quedar bien

 

Tengo la mala costumbre

de pensar que los hombres

conocen a las mujeres

y son capaces de complacerlas

mas Ħoh! decepción

 

Tengo la mala costumbre

de emparrandarme en todas partes

y decirle a mis amigos

que con mi piloto automático

no corro peligro en la carretera

 

Tengo tantas malas costumbres

pero tantas tantas

que podría echarlas en un océano y vaciarlo

 

Ahora sólo quiero decir

mi peor mala costumbre

confiar en todo el mundo

porque deseo que la maldad

no exista

(Tabay el corazón de la tierra)

 

 


En la Ligua. Desde la izquierda, Mireya Krispín, Robinson Valdés, Juana Cascardo, María Loreto, Lili Rossi, una joven ayudante del municipio, y el primer concejal, Raúl Sánchez Barbados. En cuclillas, Juan Carlos Orihuela.
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