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EXÉGESIS en internet
Colegio Universitario de Humacao
Año 11, Número 33


C O N T E N I D O
Lección Magistral
Una reflexión ética sobre la época digital
Antonio Mansilla Triviño

Artes Plásticas

XII Bienal de San Juan

1898, todavía

Hostos y el 98
Carlos Rojas Osorio

Oller y el 98
Vilma Maldonado Reyes

Protestantismo y política en P.R. de Samuel Silva Gotay
José M. García Leduc

El centenario del Manifiesto Comunista
Rodrigo Quesada Monge

Exégesis y endoexégesis del Romance sonámbulo de Lorca
Ángel M. Encarnación

Astronomía

Los meteoritos
William Bruckman San Miguel

Literatura

Celestina, la de la cuchillada
Rubén Soto Rivera

La vida, un camino hacia el Amor, según el Arcipreste de Hita
Vicente Reynal



José Luis González

Recuerdos de José Luis González
Jorge María Ruscalleda Bercedóniz

El bosque avistado: La ideología política de José Luis González
Juan M. García Passalacqua

La luna no era de queso
Alinaluz Santiago

Bibliografía de José Luis González
Isabel M. Ruscalleda Bercedóniz

CONVERSACION con José Luis González
publicado en el número 2 de EXEGESIS (enero-abril de 1987).

EXÉGESIS Recomienda








La alucinada lucidez de José Luis González

Nota editorial


A propósito de la segunda edición de la Antología personal su "Antojolía" de José Luis González (Editorial Universitaria), Rubén Ríos Ávila caracterizó su obra como la "escritura más premeditadamente coherente en Puerto Rico" (Escenario, El Mundo). Los que lo hemos leído y lo hemos conocido podemos testimoniar el despausado discurrir de José Luis sobre su obra y sus motivos, con una verdadera pasión de verdad que no admitía subterfugios.

Tuvo que haber nacido en cuna iluminada para no deslumbrarse nunca. Su moisés debió sacarse de entre las aguas de un río para haber vivido siempre buscando perspectiva. De esa perspectiva inédita, de esa brújula sin lado oscuro, de esa bitácora erudita siempre incluyente y hambrienta, de esa depuración del decir que simbolizaba su tartamudeo elocuente, resulta no sé si la alucinada lucidez o la lúcida alucinación de unos textos indelebles.

El exilio que le marcó el carimbo de peligroso para el régimen norteamericano, José Luis lo convirtió en el célebre transtierro mexicano; pero el exilio no pudo amordazar sus visiones provocadoras, hijas del urbanismo novedoso de su juventud y del marxismo que lo llevó a traducir toda la obra trostkista de Isaac Deutscher. Heredero de nuestros grandes escritores exiliados, contempló un Puerto Rico como una nueva nación, siempre en fermento y desarrollo, sostenida por el mestizaje radical de sus clases populares. Cuando no pudo hablar más, se dejó llevar por la muerte.

La Junta Editora de EXÉGESIS ofrece en este número sus respetos a la figura pública notable, al contertulio entusiasta y generoso, al curioso indagador, al amigo, al hermano, al padre y al esposo... Y a las huellas indelebles de su paso firme: esos textos de narración y de ensayo que, como el negrito Melodía, desde el fondo del caño, nos miran con un amor indecible y perdurable, más allá de la muerte.

Damos las gracias al hermano de José Luis, Jorge Luis González, quien generosamente nos ofreció copias de algunas fotos familiares, y a nuestro pintor Antonio Martorell, quien nos permitió reproducir algunas de sus obras.

MRD


Juan Sánchez (Puerto Rico): Sol y flor para Liora - Premio -
(colografía, litografía, medio mixto, 1997)