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El autor,
puertorriqueño, es Doctor en Historia y
Catedrático del Departamento de Humanidades de la Universidad
de Puerto Rico en Humacao. Realizó estudios en la
Universidad de Puerto Rico, en el Centro de Estudios Avanzados de
Puerto Rico y el Caribe y en The Catholic University of America
en Washington, D.D.. Es colaborador de varias revistas
y miembro de la Junta Editora de EXÉGESIS.
El centenario de los acontecimientos del 1898 ha motivado las publicación de libros sobre temas relacionados, algunos de los cuales llenan vacíos notables en la historiografía puertorriqueña. Protestantismo y política en Puerto Rico 1898-1930. Hacia una historia del protestantismo evangélico en Puerto Rico (Río Piedras: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1997) del doctor Samuel Silva Gotay es uno de estos libros. El autor es un distinguido profesor universitario, historiador, sociólogo y pensador puertorriqueño de proyección latinoamericana. Su libro El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe lleva varias ediciones españolas y una reciente en alemán, lo que es indicativo de su éxito y relevancia. El nuevo libro del Silva Gotay trata fundamentalmente sobre la rápida y agresiva difusión del protestantismo en Puerto Rico a partir del 1898, como colorario ideológico de la invasión militar y la apropiación política de la Isla por los Estados Unidos. Antes de pasar a comentar este importante libro, cabe reconocer como una nota igualmente positiva para la historiografía puertorriqueña la coincidencia de que que simultáneamente también salió a la luz pública el libro del doctor Ángel Luis Gutiérrez, Evangélicos en Puerto Rico en la época española, que en gran medida sirve de preámbulo informativo a Protestantismo y política en Puerto Rico 1898-1930. Al respecto, el doctor Luis Rivera Pagán señala que el libro de Gutiérrez "es una contribución honrosa a la historiografía puertorriqueña". Éste brinda al estudioso de la historia puertorriqueña el conocimiento básico sobre la historia del protestantismo en Puerto Rico antes de los acontecimientos de 1898, y permite entrar a los acontecimientos que estudia el libro de Silva Gotay con conocimiento de los antecedentes de la presencia del protestantismo en Puerto Rico. La presencia de los protestantes en Puerto Rico fue reducida por las prohibiciones y restricciones a que fueron sometidos. No obstante, amerita una seria consideración la conclusión de Gutiérrez en el sentido de que la "influencia protestante era mucho mayor que el número de personas identificadas... Su impacto en el pensamiento de algunos líderes políticos, intelectuales, sociales y económicos se dejaba sentir, aunque esas personas nunca hicieran adhesión oficial o expresaran simpatía por el protestantismo"... (Gutiérrez, 1997, 71) Propósitos, linderos y relato Protestantismo y política en Puerto Rico 1898-1930 es resultado de una investigación histórica exhaustiva de los hechos que relata y de una profunda reflexión sobre su naturaleza y sus significados para la sociedad y la cultura puertorriqueñas. El libro está construido de manera equilibrada, esto es, que el relato histórico de los acontecimientos que estudia y la conceptualización y reflexión sobre éstos se complementan sin imponerse uno sobre otro. Además, está escrito con sencillez, pero con suficiente contenido como para realizar la intención explícita del autor de que sea "un libro para el público general, para los especialistas en los estudios puertorriqueños y para los protestantes y católicos que no están especializados en asuntos académicos". (19) En ocasiones, Silva Gotay aprovecha su vivencia como protestante puertorriqueño participante de algunos de los hechos que relata, pero sin perder el balance ni la perspectiva que sirven de norte y a la que siempre debe aspirar al investigador. En la Introducción, el doctor Silva Gotay establece los márgenes que definen su perspectiva historiográfica y hermenéutica. Primero aclara que: "No se trata de la historia de Dios, sino de los cristianos como movimiento social y como institución en el medio que se dan y desde la cultura y sociedad que llevan dentro. Si se hace historia desde la teología podría estarse inventando y perdiendo la ocasión para que la historia corrija la teología". Segundo, establece que de lo que realmente se trata es de construir "una historia social de las iglesias y de la dimensión política de la religiosidad de un pueblo. Por tanto, se trata de ubicar la mentalidad religiosa y la visión del mundo que ésta sostiene, en el contexto social". (11) Finalmente, advierte la relevancia y pertinencia del tema que trata, especialmente para los interesados en los estudios puertorriqueños. Al respecto, señala que "Esta historia no sólo incumbe a los cristianos, sino a los estudiosos de la sociedad y la cultura puertorriqueña, [porque] no se puede explicar adecuadamente la sociedad y cultura de Puerto Rico en el siglo XX, sin el impacto político y cultural del protestantismo en la Isla, como tampoco se puede explicar el protestantismo puertorriqueño sin el contexto ideológico que lo posibilitó". (13) ¿Qué encontrará el lector
en Protestantismo y política en Puerto Rico
1898-1930? Ciertamente, El lector se relacionará con el proceso histórico de difusión
del protestantismo evangélico en Puerto Además, y más importante áun, el lector también conocerá los supuestos teológicos del protestantismo estadounidense que sirvieron de paradigmas a estos misioneros que se lanzaron a una nueva conquista espiritual de Puerto Rico; esto, después de cuatro siglos de haber arribado a la Isla el crsitianismo católico, y sin importarles, muy poco o nada, su contribución a la formación del pueblo puertorriqueño y su cultura. Asimismo, conocerá las estrechas relaciones entre esa teología protestante y el expansionismo imperialista estadounidense de los años finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, pero las conocerá más allá de las relaciones causales mecánicas y simplistas que algunos han supuesto. Éstas las conocerá como relaciones articuladas dentro del contexto de la complejidad de la religiosidad como fenómeno humano, social y político. El lector reconocerá la calidad humana y el compromiso con
la justicia de muchos de esos misioneros estadounidenses que,
conmovidos por la pobreza y la ignorancia
generalizada entre miles de puertorriqueños se dieron no sólo
a la tarea de organizar iglesias, sino también la de levantar
escuelas, hospitales, orfanatorios y granjas agrícolas. No obstante,
conocerá igualmente las ideas e intereses políticos que condicionaron,
mediaron y permearon su conducta al desmenuzar el autor los hilos de
la intricada madeja, resultado de la combinación de las
convicciones religiosas con las políticas, las
que integraron y confundieron en su pensamiento y sus acciones,
hasta hacer de la misión evangelizadora y la
americanización de los puertorriqueños una y la misma
cosa. Protestantismo,
americanización y
modernización eran sinónimos,
tanto para los misioneros estadounidenses, como para la inmensa mayoría de
sus conversos puertorriqueños. En
las mentes de ambos, la conquista y dominación de Puerto Rico por
los Estados Unidos fue acción de la Providencia para la regeneración
moral de los puertorriqueños y el logro de los progresos asociados a
la modernidad. Éste es uno de
los aspectos del libro más interesantes, entretenidos y mejor analizados
y fundamentados con fuentes originales, y es igualmente uno de los
aspectos más relevantes para el momento político que actualmente vive
Puerto Rico, momento en que el discurso de los que detentan el poder presentan
la dominación estadounidense como un acto providencial.
La protestantización se definió como una condición indispensable para
la americanización de los puertorriqueños, tanto por
los misioneros como por las autoridades metropolitanas (militares y
políticas), que la consideraron
indispensable para afincar la dominación de Estados Unidos en Puerto Rico.
Éstas depositaron su confianza en los misioneros (junto al sistema
de Al respecto, la conclusión de Silva Gotay es "que las
iglesias protestantes realizaron su tarea evangelizadora en un
contexto americanizante generalizado. No fue fácil entonces, como tampoco lo
fue para los partidos políticos y el movimiento obrero, que las
iglesias descubrieran en esos primeros años el carácter imperialista de la
ocupación para que optaran por una
posición antimperialista a pesar de su compromiso `religioso' con
los pobres". (304) Ese contexto
americanizante en que gravitó el protestantismo en Puerto Rico
durante las primeras tres décadas de dominación estadounidense lo
ilustra el autor con abundantes citas textuales que pueden igualmente citarse
a gusto para ilustrar el punto. Por ejemplo, me encanta aquella
del Puerto Rico Evangélico, en 1917,
que interpreta la invasión militar estadounidenense como un
acto providencial, y proclama el 25 de julio de 1898 como un
segundo descubrimiento de Puerto Rico porque "con las
tropas norteamericanas llegó la sublime verdad
del evangelio". Esta elucubración
curiosamente se le ha escapado a aquellos
ideólogos que como parte de la
"celebración" del centenario de la
dominación Los misioneros estadounidenses sembraron la semilla que germinó en el temprano desarrollo de un ministerio puertorriqueño, aunque moldeado de acuerdo a sus ideas e intereses; lo que no impidió que, gradualmente, el establishment protestante que contribuyeron a levantar en Puerto Rico, se fuera puertorriqueñizando, y que sus iglesias y sus ministros comenzaran hablar con voz propia. Sin embargo, Silva Gotay advierte que ésta es una historia fuera del alcance del libro, pero que promete que será tema de otros dos libros que publicará en un futuro cercano: uno sobre El cristianismo puertorriqueño en la década de la conciencia nacionalista, y el otro sobre El cristianismo puertorriqueño y el Populismo. !Albricias! Los estudiosos de la historia puertorriqueña esperan ansiosos por estos libros que prometen igualmente llenar otros vacíos temáticos en la historiografía puertorriqueña sobre momentos en nuestra historia contemporánea, que cada vez más generan nuevas publicaciones, pero que a veces soslayan o tratan marginal o superficialmente el tema de la participación de los cristianos en movimientos políticos como el nacionalismo o el populismo. La expansión del protestantismo estadounidense a Puerto Rico
tuvo consecuencias que trascendieron el ámbito puertorriqueño, pues
incidió en los planes y políticas
expanionistas de los Estados Unidos por la América Latina y el Caribe,
lo que a su vez tuvo efectos sobre el
protestantismo puertorriqueño. Al respecto, Silva Gotay señala
que "en 1914 se fortalece la ideade Puerto Rico como puente
de
Estos planes integraron a Puerto Rico dentro del campo más
amplio del movimiento misionero y del expansionismo de los Estados
Unidos en la América Latina. No obstante, los planes no siempre resultaron
de acuerdo a lo planificado por los estrategas del
expansionismo estadounidense. Por ejemplo, la integración propició que
el protestantismo puertorriqueño recibiera gradualmente
influencias de aquellos sectores del protestantismo latinoamericano y
del estadounidense que reaccionaron desfavorablemente
"al dominio económico y político
del expansionismo norteamericano del siglo XX en la
región", lo que sentó las bases para
"la formación de una visión crítica sobre el
proceso Esta lectura de Silva Gotay de la evolución del protestantismo puertorriqueño durante las tres primeras décadas de la dominación estadounidense sugiere una reevaluación o, por lo menos, reconceptualización de la opinión adelantada por Jean-Pierre Bastian, que propone excluir a Puerto Rico (y a Cuba igualmente) de la nacionalización de las iglesias evangélicas que empezó a observarse en algunos países latinoamericanos a partir del referido congreso de La Habana en 1929. El historiador francés, especialista en la historia del protestantismo latinoamericano, reconoce que en este congreso "el entendimiento entre nacionales y misioneros en un espíritu de respeto y de clarificación de la situación socio-política marcaron estas jornadas que representan el principio del liderazgo evangélico latinoamericano. Esta nacionalización de las iglesias evangélicas había empezado en algunos países (Brasil, México, Cuba y Puerto Rico) solamente, aunque en el caso de Puerto Rico y Cuba difícilmente se podía usar el término". (Bastian, 1986, 122) Bastian, lamentablemente no se detuvo a explicar el porqué de
su afirmación de que "difícilmente"
se puede aplicar a Puerto Rico y a Cuba el concepto
nacionalización; esto, aunque reconoce que el proceso
se Interrogantes y alternativas Protestantismo y política en Puerto Rico 1898-1930 es un libro muy rico en contenido y sugerencias como para resumirse satisfactoriamente en unas cuantas páginas. El lector seguramente encontrará mucha más información e interesantes interpretaciones que las adelantadas en esta reseña. Sin embargo, es probable que también su lectura despierte interrogantes que no se contestan o que sólo se insinúan en el libro porque están fuera de su alcance, aunque estén relacionadas. Una de estas interrogantes es cuál fue la reacción a la agresiva difusión del protestantismo en la Isla (con el apoyo y concierto de las autoridades estadounidenses) entre aquellos grupos a los que el protestantismo no tuvo como prioridad llegar, entre éstos, los intelectuales, librepensadores, masones, espiritistas-kardecianos, teósofos, etc.. Estos sectores heterodoxos habían aspirado igualmente a la inserción de Puerto Rico dentro de la llamada modernidad y constituyeron con el protestantismo una alianza táctica contra la Iglesia Católica durante el último tercio del siglo XIX. La alianza continuó bajo la dominación de los Estados Unidos, en algunos casos por lo menos, de acuerdo a los hallazgos de otros investigadores. Algunos indicadores señalan convergencias entre el protestantismo y la masonería de la Gran Logia Soberana de Puerto Rico, entre otras cosas, porque ambos convirtieron su proyecto de modernidad en un proyecto de americanización. El historiador español José Antonio Ayala encontró, por lo menos, diez pastores protestantes afiliados a logias masónicas, curiosa y significativamente, de aquéllas que aún estaban afiliadas a obediencias españolas durante las primeras décadas del siglo XX. Las logias de obediencia española rivalizaban con la Gran Logia Soberana (que desde 1899 reconoció "la jurisdicción masónica norteamericana en la Isla") y parece que no estaban tan abiertamente comprometidas con la propuesta de americanización con la que sí lo estaba la Soberana. (Ayala, 1993, 17-18 y 155-157, y 1995, 432-433 ) En el grupo de pastores masones hubo algunos tan notables como
los reverendos Elpidio de Mier y Juan Rodríguez Cepero, que
reciben amplia atención en el libro de
Silva Gotay. El primero fue un intelectual de relieve que marcó una
temprana ruptura en la ecuación
protestantismo-americanización, y fue hasta miembro de la Junta
del La elasticidad de la masonería
en materia de creencias religiosas propició que en su logias
participaran en buenos términos protestantes
y espiritistas-kardecianos antes de 1898. Sin embargo, cabe preguntarse si
las relaciones fueron las mismas después de 1898, luego de iniciarse la
gran ofensiva protestante en la Isla. Antes de 1898, los
espiritistas-kardecianos ejercieron cierta notable
influencia en la masonería puertorriqueña,
lo que ilustra mejor que nada el hecho de que el segundo gran maestro de
la Gran Logia Soberana fue don Rosendo Matienzo Cintrón
(circa. 1889), quien también fue el
dirigente espiristista-kardeciano más prominente en Puerto Rico en
ese momento. Sin embargo, parece que después de 1898 los
protestantes lograron mayor prominencia dentro del oriente puertorriqueño.
Existen ciertos testimonios de algunos
masones-espiritistas-kardecianos que Un aspecto del libro del doctor Silva Gotay que
merece un cuidadoso análisis es su percepción de
que "la catolicidad del pueblo puertorriqueño
era sumamente débil como para enfrentar el golpe de una invasión de
esta naturaleza". (107) Esta
percepción es suceptible de algunas
interrogantes e interpelaciones tanto por historiadores católicos, como
no católicos. Al respecto, la posición
del autor es bastante consonante con algunas percepciones del doctor
Fernando Picó, S. J., y de la doctora Nélida Agosto Cintrón, que en sus
análisis de la religiosidad en Puerto Rico en el siglo XIX sugieren
esa posibilidad destacando la existencia de una vigorosa
religiosidad popular, alterna y paralela a la
religiosidad católica institucional. (Picó,
1981,
No obstante, el asunto parece que admite
otras percepciones y posibilidades interpretativas
no necesariamente consonantes con la conclusión de que
"la catolicidad del pueblo era sumamente
débil". Así, por ejemplo, se puede
argumentar que en la base de la religiosidad
popular radicaba el ritual y la religiosidad católica presente
en Puerto Rico desde el siglo XVI, como han señalado entre otros el
doctor Ángel López Cantos y los mismos
Picó y Agosto Cintrón.
(López Cantos, 1992, 10) Tal vez, paradójicamente, ese
elemento católico en la religiosidad
popular hizo a la "débil" religiosidad
católica institucional mucho más resistente
de lo que se ha pensado a la acometida del protestantismo a partir de
1898. Por su parte, el historiador
católico, doctor Luis J. Torres Oliver,
afirma que "a pesar de las pobres condiciones en que se encontraba la
Iglesia Protestantismo y política en Puerto
Rico 1898-1930 es una excelente contribución
a la historiografía puertorriqueña que
aporta el conocimiento indispensable de la
historia del protestantismo evangélico en
Puerto Rico y sus concomitancias sociales, políticas e
ideológicas, entre 1898-1930. La metodología, enfoques
e interpretaciones del fenómeno religioso dentro
del contexto social, político y
económico empleados por su autor servirán
de punto de referencia obligado a otros investigadores que aborden
temas afines en nuestra historia. El libro seguramente despertará la
inquietud de otros investigadores para acometer otros temas relacionados que
aún aguardan por estudios con la profundidad y seriedad del
realizado por el doctor Samuel Silva Gotay. Protestantismo y política en
Puerto Rico 1898-1930 es un libro que trascenderá lo efímero de las modas
y gustos historiográficos del presente y permanecerá como una
referencia indispensable para los historiadores interesados en la historia
del
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