| . |
Á
ngel Vega Santana es un conocido exponente de
la gráfica puertorriqueña. Se ha destacado también en el
campo de la caligrafía y de la pintura. Actualmente es profesor en
el Departamento de Comunicación del Colegio Universitario
de Humacao y también imparte cátedra de Historia del Arte en
la Universidad InterAmericana de Puerto Rico. Sus obras
han sido expuestas en prestigiosas galerías de Puerto
Rico, Estados Unidos, Alemania, Cuba y otros países.
Recientemente, con motivo del homenaje que le rindiera la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades al doctor José Ferrer Canales, se develó en la Biblioteca Carnegie una serigrafía del insigne Maestro Antillano realizada por Vega. El año pasado, Vega fue comisionado por la Fundación para que realizara la serigrafía conmemorativa de Luis Rafael Sánchez, quien recibió entonces la misma distinción.
C.P.M. ¿Ángel, tú eres de aquí de Humacao... nacido aquí? A.V. Nací hace ya bastantes años... en el 1947, aquí en la ciudad de Humacao. C.P.M. ¿Estudiaste también aquí, en Humacao? A.V. Sí. Estudié en la escuela pública los grados primarios, la escuela intermedia y la escuela superior; todos en Humacao. C.P.M. ¿Desde qué edad te interesaste en el campo de las artes? A.V. Desde la escuela elemental. C.P.M. ¿Recuerdas algún maestro que influyera en ti para fomentar esa vocación artística? A.V. En la escuela elemental no mucho, porque en esta fase, lamentablemente, no todas las escuelas contaban con maestros de arte, aunque hoy sí hay más escuelas que tienen. En la época en que estudié, creo que había un solo maestro de arte para ocho o diez escuelas, el cual apenas veíamos. No sólo lo veíamos poco sino que el tiempo que él tenía para dedicarnos era mínimo. Mas, aun así, la amistad que hice con un profesor llamado Rosín González me ayudó muchísimo ya que él me estimulaba para seguir adelante. Pero, en sí, definí mi vocación en la escuela superior. Conocí, además, un artista que estuvo en Humacao por unos tres o cuatro años; un destacado artista puertorriqueño, llamado Luis Germán Cajiga. Cajiga vino a vivir a Humacao, se casó precisamente con una humacaeña, llamada Rosín, y vinieron a vivir a Humacao. Estuvo tres o cuatro años viviendo en nuestra ciudad y ese tiempo lo dedicó a dar clases de arte entre la escuela intermedia y la escuela superior. C.P.M. ¿Estamos hablando de la Escuela Superior Ana Roqué? Tenemos conocimiento que el maestro Germán Cajiga estuvo enseñando en la década de los '60. A.V. Sería como para el '61, creo que fue un poco después de la famosa inundación de Humacao, que ocurrió en el año 1960. Partiendo de esa fecha, él no estaba en Humacao para la inundación, porque estoy seguro que hubiera dejado unos documentos artísticos sobre aquél desastre. Partiendo de ese hecho, es que pienso que fue más bien en el '61, más o menos, que él debe haber llegado a Humacao. C.P.M. Después de graduarte de la escuela superior, ¿qué haces? A.V. Al terminar la escuela superior me voy a trabajar un tiempo relativamente corto al Departamento de Obras Públicas. Mientras trabajaba allí tomaba los sábados clases de dibujo y pintura con otro destacado artista que también residió muchos años en Humacao, llamado Fran Cervoni.
A.V. No diría de la gráfica... Cajiga sí es un artista gráfico, Cervoni es más bien un pintor. Se ha dedicado a la pintura y al dibujo. Su producción gráfica es mínima y fue para la década de los '50. C.P.M. Con estos dos maestros te complementas; uno en la gráfica, otro en la pintura. Sabemos que tú tienes una producción muy buena en el campo de la pintura. A.V. De la gráfica, más que de la pintura, especialmente la serigrafía. C.P.M. Al terminar tu trabajo con estos dos maestros, ¿cómo sigue tu trayectoria profesional? ¿Hay alguna obra de las tuyas que conservas todavía de esa época? A.V. De esa época, puede que en mi casa haya alguno que otro trabajo, ahora no lo recuerdo. Tengo una pequeña colección, un poco desorganizada, y no tengo ahora un conocimiento exacto de todo lo que hay en ella. Sí debe haber algo, inclusive no sé si hasta en el Centro Cultural de Humacao hay una pinturita que yo había hecho sobre un cartón y usé hasta pintura de pintar casas. La pintura ésta que llaman esmalte, de aceite, que es lo que usan tradicionalmente para pintar las casas de madera. Como yo no tenía dinero para comprar óleo ni acrílico, conseguí que me la regalaran allí en Obras Públicas y con eso pinté este cuadro que es una vista lateral de la Iglesia Católica de Humacao. Lo hicimos precisamente cuando estuvimos estudiando con Luis Germán Cajiga. La obra fue preparada para una exposición que Cajiga organizó, en la cual íbamos a participar algunos estudiantes que él ya había preseleccionado. C.P.M. ¿Posterior a tus experiencias de aprendizaje, tanto con el maestro Cajiga como con el maestro Cervoni, dónde continúas tu formación artística? A.V. Mientras estuve en el estudio de Cervoni, él se portó muy bien conmigo, casi como un padre. Inclusive en las horas del mediodía me permitía que siguiera trabajando solo en su estudio-escuela. El horario que me había señalado a mí era de 10:00 a 12:00 del mediodía. Él es gran ser humano, una gran persona y por voluntad propia me pidió que ya que daba el viaje a San Juan, que en vez de estar dos horas, aprovechara y fuera más temprano si quería, y podría estar en su estudio todo el día. Así lo hice, y en ocasiones llegaba a las 8:30 ó 9:00 de la mañana y desde que llegaba comenzaba a trabajar. En el receso que él daba, de 12:00 a 2:00 de la tarde, siempre me pedía que me quedara en el estudio y hasta él mismo me proveía alimentos. Eso hizo que Cervoni me fuese motivando más e inclusive me habló de la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Cultura, en la cual él era profesor de dibujo y en un momento dado, en ese receso de horas del mediodía, me llevó por los alrededores de la escuela que en ese momento estaba localizada en el antiguo edificio Bacardí, frente al parque Muñoz Rivera. C.P.M. ¿Estamos hablando del edificio que hoy día ocupa el Archivo y la Biblioteca General de Puerto Rico? A.V. Exactamente, en la parte de atrás de ese edificio se habilitó un área, me imagino que esa sección sería la bodega para la época que ese edificio lo utilizaba la Bacardí. Ahí se habilitó y se usó ese espacio como Escuela de Artes Plásticas. Cervoni me llevó y me pidió que si realmente eso era lo que quería hacer, que por qué no iba para allá y solicitaba ingreso. Siguiendo los consejos de Cervoni, así lo hice. Fue precisamente un día en que Cervoni daba clases. Él me llevó a la oficina y comenzamos a hacer todos los trámites para solicitar ingreso a la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Cultura.
A.V. En realidad, fueron dos etapas, ya que en la primera etapa como estudiante regular, estuve tres años y lo que sucedió fue que los estudios se interrumpieron, entre comi-llas. Y digo entre comillas por lo que voy a citar más adelan-te. Mientras estuve estudiando estos primeros tres años, el taller de gráficas que dirigía Don Lorenzo Homar me llamó un tanto la atención, y bastante de tiempo libre lo pasaba en este taller. Cada vez que se me presentaba una oportunidad me iba al taller de gráficas y conversaba con Homar, Martorell, Tufiño, José Rosa, Avilio Cajiga, hermano de Luis Germán Cajiga, entre otros. Por el tiempo y por la amistad que fui haciendo con ellos, me fueron dando pequeñas oportunidades para que trabajara con ellos mismos. Me dieron la oportunidad de que imprimiera uno que otro trabajo y ayudara en las diversas tareas que se hacían allí. En un momento específico, como a los tres años de estar en la escuela, Don Lorenzo Homar, me ofreció trabajo en ese taller, oportunidad que naturalmente no desperdicié. La acepté inmediatamente. Ahí interrumpí los estudios regulares, pero me mantuve en el taller que obviamente era un taller-escuela. C.P.M. El hecho de estar bajo la dirección del maestro Lorenzo Homar ya te brinda una oportunidad extraordinaria para tu formación profesional. A.V. Diría hasta para una especialización... claro, dentro de la gráfica, diría específicamente el diseño. C.P.M. Tengo entendido que estuviste vinculado a la División de Educación a la Comunidad? Háblanos un poco porque nos has hablado aquí de una serie de personas que estuvieron vinculadas directamente a la época dorada de la División de Educación a la Comunidad. Las obras que allí se produjeron aún se conservan en muchas de las instituciones en Puerto Rico. A.V. Sí, en la División como tal yo no trabajé. Lo
que sucede es que por esta misma relación que fui haciendo en
el Taller de Gráfica del Instituto de Cultura, y gracias a
Homar, Tufiño, Rosa, etc., conocí los compañeros de la División
de C.P.M. ¿Eso es en la calle San Sebastián? A.V. Exacto, ahí se reunían estos grandes artistas y escritores como Don René Marqués. Ellos se reunían allí y yo, como vivía en San Juan, me iba a compartir con ellos, y la verdad es que se aprende un mundo porque esas reuniones eran extraordinarias por los diversos temas y la profundidad con que los trataban. El período de la División fue importante, no sólo en la formación artística sino también en la parte intelectual, porque me dio la oportunidad de conocer y apreciar la literatura de autores, muchos de los cuales prácticamente ni se mencionan en nuestras escuelas. En esa época, a la literatura puertorriqueña no se le daba ningún énfasis en la educación. O sea, que podemos decir que, hasta cierto punto, muchos de nuestros autores puertorriqueños están proscritos de la verdadera educación formal. C.P.M. Trabajaste alguna vez en el Instituto de Cultura? A.V. Sí, precisamente en el Taller de Gráfica. Cuando Homar me pide que trabaje con él, el Taller estaba adscrito al Instituto de Cultura Puertorriqueña. Empecé como aprendiz. C.P.M. ¿Para qué año estamos hablando? A.V. Aproximadamente eso fue para el 1970 a 1973. Dirigía el Instituto de Cultura, Don Ricardo Alegría. Entre los trabajos que realicé en esa época, uno que otro así que puedo recordar, se encuentra un cartel para la decimoséptima Feria de Artesanías de Barranquitas. Otro cartel que sé que le gustó mucho a Don Ricardo Alegría, fue el realizado para la inauguración del Museo de Arqueología, Antropología e Historia de Puerto Rico (un experimento que lamentablemente desapareció pronto). Don Ricardo era uno de los patrocinadores y fue un cartel en que usamos un collar. Sé que a Don Ricardo le gustó muchísimo este cartel. También hicimos una serie de escudos de algunos de los municipios. C.P.M. ¿Estás metido también en el campo de la heráldica? A.V. Hicimos los escudos de Cabo Rojo, Santa Isabel, Hormigueros... No recuerdo todos ahora. C.P.M. Posteriormente, ¿se detuvieron tus estudios ahí o continuaste? A.V. Los estudios formales se interrumpieron, porque el trabajo del Taller era a tiempo completo, pero como yo digo, en esa época cuando íbamos a estudiar a la escuela, lo hacíamos pensando hacernos artistas. Ésa fue una época en que la Escuela de Artes Plásticas estaba apenas en sus comienzos. La Escuela de Artes Plásticas comenzó en el 1966 y yo entré en el 1967, o sea, el segundo grupo que entró a esta escuela. Precisamente el tiempo ha sido nuestro principal benefactor porque tengo entendido que el grupo que más artistas ha producido, fue el de nosotros. Ahí está Antonio Navia, Elíasín Cruz, mejor conocido por Lacho, Joaquín Reyes, que murió no hace mucho, Isabel Vázquez, Luis Abraham Ortiz, etc. Casi todos estuvimos en esos primeros años. Para seguir con esa época, cuando entramos, no pensamos en que íbamos a ser maestros de arte ni pensábamos que nos iban a dar un bachillerato porque la Escuela no estaba acreditada. Era más bien una unión de una serie de talleres con un sinnúmero de artistas, los cuales nos impartían sus conocimientos. Nosotros trabajábamos inclusive con ellos en sus trabajos personales. Había una interrelación directa entre el profesor-artista y los estudiantes.
A.V. Para explicarte mejor esto, escucha este ejemplo. El profesor Rafael Ríos Rey, que era profesor de escenografía y mural, cuando tenía que preparar la escenografía para el Teatro Tapia, trabajábamos con él y ésa era la clase. En vez de estar en un salón, era en el campo, como diríamos, haciendo una escenografía real. Y así uno aprende muchísimo. Lo mismo ocurría cuando era un mural. A él se le contrataba para realizar un mural, en un edificio público, una escuela o lo que fuera, y nosotros nos íbamos a trabajar con él en la confección de ese mural. Estamos hablando de que en ese momento la formación no era meramente hacer trabajos en un salón y darnos una nota, sino que aprendiéramos mientras trabajábamos. C.P.M. Con posterioridad a tu trabajo en el Instituto de Cultura, pasaste a la Universidad de Puerto Rico, al Colegio Regional de Humacao. ¿Qué nos puedes decir de tú trabajo en el Colegio? A.V. Lo que sucedió fue que
Don Lorenzo Homar estaba próximo a jubilarse del Taller de Gráfica del Instituto
de Cultura y presagié que lo que venía eran
vientos huracanados. Ya no iba a ser lo mismo e, inclusive, sabía que también
Don C.P.M. Los primeros años que trabajaste en la Universidad de Puerto Rico, en el entonces Colegio Regional de Humacao, ahora Recinto de Humacao, trabajaste como artista gráfico? A.V. Desde que comencé allí he ocupado la posición de artista gráfico, pero el trabajo artístico como tal ha sido bastante mínimo. La naturaleza del trabajo acá, ha consistido más en preparar diversas promociones para las actividades de la universidad y material educativo como folletos, uno que otro manual... C.P.M. Estamos hablando también de tu trabajo dentro del Departamento de Comunicación, pero sabemos que tu producción durante estos años abarca mucho más de lo que produces para el Colegio. A.V. Una cuestión es lo que produces para el Colegio dentro de tus funciones regulares como artista gráfico y otra cuestión es tu trabajo dentro de la gráfica, el cual no se ha visto interrumpido. Lo que sucede es que cuando yo vine a Humacao pensé que, aunque no había un Taller de serigrafía en ese momento, siempre uno se ilusiona y se llena de esperanza de que cree que en algún momento esto se va a hacer. Lamentablemente, en el Colegio no lo hemos podido lograr hasta el momento. Se ha compensado esa deficiencia en el Colegio con el trabajo personal. Lo que hicimos fue que, al ver una serie de obstáculos que han impedido que hasta ahora no se haya podido desarrollar esto en el Colegio, recurrimos a crear un taller personal. Mayormente un taller para la serigrafía, pintura, dibujos y caligrafía, y desde ahí es que he seguido entonces la producción artística. Inclusive, para el mismo Colegio, con una serie de carteles que son requeridos para diversas actividades ya de mayor envergadura, como la celebración de esas diversas semanas de la Biblioteca, Humanidades, Semana de la Lengua, Festival Shakespeare... Hemos confeccionado los carteles, pero en nuestro taller personal. C.P.M. Prácticamente son dedicados a semanas que se celebran todos los años. Tienen una serie dedicada a la Semana de la Biblioteca, en la cual han aparecido diferentes carteles y tienes una serie dedicada al Festival de Shakespeare. A.V. Esos son más bien al Colegio, porque aparte hemos hecho muchísimos.
A.V. De serie, yo diría que de las primeras serigrafías que hicimos aquí fue para la Semana de la Biblioteca. Es una serie, que pertenece a la primera etapa. Usamos como tema siempre un búho. ¿Porqué el búho? Porque el búho es el símbolo del Colegio y la biblioteca la hemos visto como el centro de reunión para documentarse uno: como estudiar, buscar, investigar, reunirse en la sala que tienen para ello, para discutir sobre diversos temas. Eso me llevó a esos carteles, que creo que son como unos ocho o diez, siempre los ilustrábamos con un búho. En diversas fases, adaptándolo a la temática de la ocasión, si era dedicada a la artesanía, buscábamos la forma de que el búho se integrara a alguna artesanía. Si era dedicada al deporte, que el búho se vinculara al deporte, y así sucesivamente. Paralelamente, con la biblioteca hicimos en menor cantidad otra serie para la Semana de la Lengua que auspicia el Departamento de Español en Humacao. Ya esa serie tiene una temática un poco más variada, naturalmente el concepto es diferente. Hicimos también otra serie de carteles en el Colegio, pero ya no en serie sino también en una forma más salteadita. Las actividades eran ya diferentes y algunas no se celebraban de año en año sino que eran en ocasiones especiales. Más adelante también le trabajamos a la comunidad, a los pueblos de la región este. Hemos hecho bastantes carteles por ejemplo, el famoso Festival de Bomba y Plena que se hacía en la ciudad de Humacao. Llegaron a realizar diez festivales. De ellos yo le hice siete de sus carteles. C.P.M. ¿En esa serie de carteles de Bomba y Plena, la cual me parece muy interesante, también cambia la temática todos los años? A.V. Sí, porque ése es un festival que se hacía con muchísimo sacrificio, pero muy exitoso, y cada año se seleccionaban dos personas de la comunidad de Humacao para dedicárselo. Se seleccionaba una persona a nivel cultural y una persona a nivel deportivo y se les rendía un homenaje. Entre una que otra te puedo mencionar que el primer festival se le dedicó a dos personas de Humacao bien queridas, personas del pueblo pero bien, bien queridas, llamado uno Francisco Pizarro y el otro Jacinto Díaz. Ellos tenían unos apodos por los que los conocemos en Humacao. Esto hizo el festival un tanto más típico, más de pueblo ya que, a uno de ellos, Francisco Pizarro, se le conocía con el apodo del Changa, y al otro, a Jacinto Díaz, se le conocía con el apodo de Chita. Luego se originó un grupo musical en Humacao, el cual se llamaba precisamente Chita-Changa y su estilo de música es de plena y de bomba. Mayormente asistían a los juegos de béisbol, y ellos son los que amenizaban estas actividades. Más adelante, el festival se le dedicó a Luis Rafael Sánchez. Si mal no recuerdo, creo que fue el séptimo. Y, entre otras personas, a Doña Caridad Brenes de Cepeda, esposa de Don Rafael Cepeda, quien falleciera meses atrás. Doña Caridad era natural de aquí, de la ciudad de Humacao. C.P.M. Además de la serie del Festival de Bomba y Plena, la cual me parece que es una obra fundamental ya que se nota tu preocupación por el fomento de la cultura popular, ¿qué otra serie tienes dedicada a otros festivales? A.V. Hay otra serie, para la cual he realizado todos
los carteles, desde el primero hasta el último. Ya son nueve.
Es el Festicarnaval Jueyero que se celebra en Maunabo.
También tenemos otras series. Aunque la mayoría de las serigrafías, las hemos preparado para la zona oriental, también hemos hecho unos cuantos trabajos que han transcendido el área y hemos hecho otra serie, si mal no recuerdo ya son seis o siete carteles, (nos asignaron el de este año también) para el Recinto Universitario de Mayagüez, de la Universidad de Puerto Rico. Específicamente para la actividad de retorno de los ex-alumnos de ese recinto. Esta serie de carteles la he querido desarrollar en un aspecto histórico, como hice en Bomba y Plena. Comencé mostrando la famosa fachada del ya desaparecido y famoso edificio Degetau, que es el símbolo del Recinto de Mayagüez, como primer cartel. De ahí pasamos al segundo, que fue el edificio de administración del recinto que se llama José de Diego, quien fuera el promotor para que se crease este recinto, y así sucesivamente. Luego variamos un poquito, siguiendo la temática cuando se conmemoró el Quinto Centenario del Descubrimiento de Puerto Rico en el Recinto de Mayagüez. Se quiso honrar la figura de José de Diego, y usamos entonces, la figura de él. Y así hemos seguido consecuentemente. El año pasado usamos el Edificio de Administración de Empresas, ya que el Retorno Colegial estuvo dedicado a esta facultad. Este año vamos a usar el Edificio de la Biblioteca del Recinto de Mayagüez ya que quieren dedicarlo a la excelencia educativa. Como puedes ver, en esta serie han predominado los símbolos arquitectónicos que identifican al Recinto de Mayagüez. C.P.M. Ángel, de esta colecciones, estas series de serigrafías que tú has preparado, podemos señalar una larga trayectoria en el campo de la gráfica, especialmente en la serigrafía. ¿Nos puedes señalar algunos de los lugares donde has expuesto estas obras? A.V. Estos carteles, que son los que más he exhibido, se han expuesto en varios lugares en Puerto Rico y fuera de Puerto Rico. Por ejemplo, en la Biblioteca del Colegio Universitario de Humacao, y en el vestíbulo del teatro de ese recinto. También en el Centro Cultural de Humacao. En exposiciones colectivas, en el mismo Instituto de Cultura y otras galerías en San Juan, como la Galería Santiago, Galería Coabey. Así de momento no las recuerdo todas. También he expuesto en el mismo Convento de los Dominicos en una que otra exposición colectiva. También hemos participado, a nivel internacional, en la Exposición Intergraphic. Una exposición que se llevó a cabo en Alemania y para la cual un grupo de solamente seis artistas puertorri-queños fueron seleccionados para presentar obras allá. Y últimamente, específicamente el año pasado, tuvimos dos exposiciones en la Universidad del Estado de Pennsylvania. Tuvimos una primero en el campus de York con motivo del mes de la puertorriqueñidad, el cual me dedicaron, y tuve hasta el honor de recibir la llave de la ciudad de manos del alcalde de la ciudad de York. Luego la comunidad hispana me hizo un reconocimiento muy bonito. De ahí esta exposición pasó a otro de sus campus, que es el principal: el campus de University Park. C.P.M. ¿Cómo llegas a exponer en la Universidad del Estado de Pennsylvania? A.V. Pues eso, podríamos decir, fue un accidente.
Hace unos años, específicamente para el 1989 sino me equivoco,
el Colegio Universitario de Humacao iba a pasar por
una revisión de la Middle States Association. Es la evaluación
que hace este organismo para acreditar sus programas
académi-cos. En esa ocasión la entonces Rectora del
Colegio Universitario de Humacao, la profesora Elsa Berríos,
me solicitó una cooperación para que prestara algunos
trabajos para colocarlos en la biblioteca, precisamente del
Colegio Universitario, de modo que estos visitantes vieran al
llegar que parte de lo que se hace en la Biblioteca es exhibir
trabajos de artistas. Precisamente, uno de los miembros del grupo
de la Middle States, el Dr. Charles Townley, se interesó en
los C.P.M. Hemos visto que has expuesto a nivel internacional, nos has mencionado Alemania, y los Estados Unidos,... ¿qué otro país? A.V. Bueno, en los Estados Unidos, en otra ocasión, participé en las Naciones Unidas. Fue una exposición que se organizó, con motivo de que se iba a dilucidar el caso colonial de Puerto Rico en el Comité de Descolonización de esa entidad. Como parte de la presentación se quería demostrar al mundo que Puerto Rico sí es una nación, y que tiene su idiosincrasia, su personalidad. Se quiso llevar una exposición de artistas puertorriqueños para presentarla en el vestíbulo de las Naciones Unidas. Dentro del grupo de artistas puertorriqueños seleccionados para exponer allí, uno fue este servidor. La exposición estuvo allá por cerca de un mes. C.P.M. ¿Participaste con un cartel o una serigrafía? A.V. Una serigrafía, precisamente una serigrafía que hicimos en homenaje a Don Pedro Albizu Campos. Esta exposición estuvo en el vestíbulo de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. También en tres ocasiones he participado en exposiciones en Cuba, en el Museo Casa de las Américas, con motivo de una actividad que ellos cele-bran cada dos años si mal no recuerdo, llamado Encuentro Latinoamericano de las Artes. Allí se invitan todos los países lati-noamericanos para que selec-cionen algunos artistas y envíen obras allá y así se tiene una representación del arte que se está haciendo en cada país. Dentro del grupo de Puerto Rico, en tres ocasiones, he podido participar de esa importante exposición... En las primeras tres. C.P.M. Además de los carteles producidos en serie, hay otros carteles de serigrafía que tú has preparado con diversidad temática. ¿Podrías hablarnos algo sobre esos trabajos? A.V. Sí, ésos son bastantes porque las actividades han
sido muchas. Así que recuerde, uno que otro, podría hablar
por ejemplo, para conmemorar el centenario de ese gran
poeta español, Premio Nobel de Literatura
Juan Ramón Jiménez quien residió sus últimos años en Puerto Rico. La
Biblioteca José M. Lázaro, del Recinto de Río Piedras, que tiene una
sala llamada Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez, fue la
encargada como es natural de organizar las actividades de conmemorar
el centenario de este ilustre poeta. Por cosas de la vida , se
me selecciona para que hiciera ese cartel. Pero lo interesante
de este cartel es que coincidió con que todos los países
en América, donde estuvo Juan Ramón Jiménez
confeccionaron un cartel para tal esfemérides, o sea Cuba, Estados Unidos...
Todos prepararon un afiche para la actividad. Esos
carteles fueron enviados a España, a la casa donde nació, en
Moguer, Juan Ramón Jiménez. Allá se hizo una exposición de
todos C.P.M. Esa es una gran distinción. A.V. Es correcto, porque allí había más de 30 carteles de diversos países, incluyendo los de España, y que fuera el de Puerto Rico el que se seleccionara, nos causa un gran orgullo. C.P.M. Ángel, podrías hablarnos un poco sobre la temática que te inspira... ¿Qué es lo más que te inspira al diseñar un cartel? A.V. Bueno, la temática del cartel realmente la dicta el mismo cartel. Cuando a uno se le pide que prepare o confeccione un cartel para una actividad ya prácticamente la temática está dictada porque, o es un festival folclórico, o es un homenaje a alguien o es un evento histórico. C.P.M. ¿Y has preparado alguna serigrafía simplemente inspirada por ti? A.V. A eso iba... Hay una gran diferencia entre la confección del cartel y el trabajo personal de uno. En un cartel, la temática la dicta la misma actividad para la que se prepara. En el trabajo personal no, porque eso es algo hecho por uno, ya es uno quien decide qué tema va a trabajar e inclusive hasta cómo lo va a trabajar. En el cartel, que se denomina dentro de las artes, artes aplicadas, yo diría que uno está un tanto más limitado porque tiene que limitarse en colores, ya que no debe excederse mucho. El diseño, inclusive, está un poco limitado porque muchas veces tiene casi que circunscribirse un poco hasta a los gustos de las personas que solicitan estos diseños. O sea, que uno está bastante limitado. Ahora, el trabajo personal es completamente diferente. Estos trabajos no están hechos para nadie en particular. En esos trabajos, el artista hace lo que él quiera y como él quiera hacerlo. En ese sentido, he preparado una serie de trabajos donde los temas varían. Lo que ha dominado dentro de esa variante temática ha sido más bien lo que yo podría llamar la "crítica social". C.P.M. ¿El cartel como denuncia más bien? A.V. No, el cartel en sí. Sería más bien el trabajo personal: los dibujos, las pinturas... Las serigrafías se han dirigido más a esa otra área, a aspectos de nuestra sociedad dentro de lo que se denomina "crítica social", específicamente. Son los aspectos que hasta ciertamente nos indignan, cuando uno coteja el periódico, lee alguna noticia de algo que ha sucedido... En cierta forma nos afecta e inconscientemente reaccionamos ante esa situación mediante un trabajo de arte. Un caso que te podría mencionar como ejemplo es una serie de pinturas que he realizado sobre el sector Trujillo de Humacao. C.P.M. ¿Puedes decirnos, ¿qué es el sector Trujillo de Humacao? A.V. El sector Trujillo es un área residencial que por el desarrollo y progreso que ha tenido la ciudad de Humacao, ha quedado en un lugar ultra privilegiado. Ha quedado dentro de lo que se denomina el corazón urbano de la ciudad de Humacao. Eso ha hecho que ese sector residencial, donde habitan unas personas sumamente humildes (muchísimas de ellas de escasos recursos económicos), se convierta en una muy codiciada por los intereses comerciales y profesionales. Están a la pesca de ese lugar, quieren establecer oficinas, comercios y de alguna forma han presionado al gobierno para que relocalice las personas que viven es este sector. C.P.M. Son viviendas humildes, ¿no? A.V. Exacto. Y los terrenos son terrenos
municipales porque se distribuyeron para la época en que el
municipio permitía que se ubicaran viviendas en determinados
lugares, terrenos pertenecientes a ellos. Sé que estas
personas influyentes y económicamente
podero-sas de una u otra forma han presionado al gobierno, tanto al gobierno
municipal como al gobierno insular, para que relocalice a estos vecinos y entonces
ese sector pueda ser transformado comple-tamente. Algo que me afectó fue que
en una ocasión oí un editorial, a través
de la radioemisora WALO de Humacao. El propio ex senador del distrito
de Humacao, Gilberto Rivera Ortiz, se unía a coro con estos intereses para
que se transformara ese lugar. Realmente considero que eso es absurdo, injusto
y hasta antihistórico, y me di primera-mente a la tarea de contestarle
ese editorial. Reaccioné tan indignado
ante esta situación que solicité a
la radioemisora WALO que me cediera tiempo igual porque yo
quería contestarle las declaraciones al senador.
Lo hice no solamente en la emisora de radio, ellos me concedieron el tiempo
y mediante otro editorial le contesté. También lo hice por escrito en
el periódico El Oriental,
periódico Para fines de aclaración estamos hablando del sector Trujillo, que queda muy cercano al área del centro comercial de Humacao, muy cerca de la plaza. También en este lugar se grabó y se firmó parte del largometraje La guagua aérea de Luis Rafael Sánchez. Obviamente, los humacaeños conscientes de su historia y de sus problemas sociales, tienen cierto aprecio por este lugar, en específico por los vecinos que allí residen y laboran. C.P.M. Siguiendo en el campo de la pintura, Ángel, otras pinturas que tú tienes así en serie...? A.V. Realicé una pintura sobre el caso de Ciudad Cristiana, de Humacao, una urbanización que ha estado en conflicto por la contamina-ción. En un momento dado, el Departamento de Salud descubrió que el mercurio que había en esa zona era de un nivel muy elevado y que estaba inclu-sive afectando a los residen-tes del lugar, por lo que el gobierno procedió a reloca-lizarlos inmediatamente. A mí me indignó el hecho de que este asunto tan delicado se politizó después. Se jugó con estos seres humanos, sacando millaje político de esta triste situación. Luego no he podido seguir pintando porque el factor tiempo no me lo ha permitido. Hasta el día de hoy continúo trabajando la serigrafía y la caligrafía. |