


LECCION DE EXORCISTA
La imagen está en algún poema
de Tu Fu, en algún relato
de Kipling, en una novela de E.M. Forster,
en algdn filme-documento
de la bahía de Bengala
o en las orillas del Ganges
o del Jumna:
el grupo de monos imperando
en las ruinas del palacio.
En otro poema
la desolación se multiplica
la voz del torrente salta y atruena
el viento ulula
en los pinos
luego se describen ratas que huyen
cuando el viajero llega
y éste se pregunta quién fue el monarca
que hizo construir ese palacio
etc.
en el flanco de una montaña abrupta
se agregan llamas azules que corren a ras
del suelo
se mencionan las Diez Mil Voces
de la naturaleza
se recuerdan los fastos del dueño
su bellas bailarinas que hoy son
frío polvo
Carros, guerreros.
Y el ubi sunt ¿qué queda actualmente?
y su respuesta:
Un caballo de mármol, que yace en la hierba.
El poeta acaba confesando que su inmensa
tristeza no puede estar contenida en un poema durable
porque su pincel titubea.
En la colección de La Flauta de Jade
puedes leer este poema;
yo solamente me aprovecho de su existencia
como inútil exorcismo
del tiempo.
(Lección de exorcista)
Folquet (o Fulco) de Marsella, trovador
admirado por el Dante (con é1 habló
en su Paradiso --canto IX-- dibujándolo
como un hombre de amor y luego un
alma de amor, un habitante del planeta
Venus); Folquet (o Fulco)
plantó su reflexión contemporánea
sobre el quehacer trovadoresco:
Un verso sin música
Es como un molino sin agua.
El verso, el buen sobreviviente
de la furia feudal
vitalizado en el Renacimiento
vuelto trobar cerrado en el barroco
fría astilla de hielo neoclásica
sturm und drang
pasión y compromiso en el romántico
pero también
el autoanálisis
Pero también la egolatría
pero también
la redecilla más completa de ismos
que hasta nosotros
llega
el verso, el buen sobreviviente, ha sido
la música
ha optado por el silencio
ha desechado rimas métricas
y estrofas
guardándose en lo hondo de su carne
las simetrías
las músicas de ideas
los cantares secretos
las cantáridas.
Folquet (o Fulco) tomó partido
(en su tiempo) por la aleación
de música y de verso.
Es decir, el molino --la máquina hidráulica--
y el agua en los cangilones.
Después, hubo molinos solitarios. Sin las aspas
sin los cangilones
sin el agua.
Molinos habitados por los búhos,
pávidos de murciélagos
La música en la trova o en el simbolismo
dijo un poeta
aquí el sonido
del estertor del muerto en guerra
la naúsea
del condenado por gas de mostaza
la furia del rabel electrónico
el silbido de la bomba en Hiroshima.
La dictadura de lo feo (las flores
del mal) amado
el concierto terrible de las computadoras
no del órgano Mogg
sino de cifras, cifras y más cifras.
El resumen del mundo.
Al fin y al cabo, en lo que piensas
cada fin de mes, flechado de cuotas
condenado por el crédito
atado al purgatorio de los bancos
seguro de llegar
al buen infierno
de una perfeccionada sociedad
de consumo.
Un verso sin molino es un agua podrida.
conocerse claro está
que necesita su tiempo
con años que albañilean
años de derrumbamiento
pero cuando todo es potro
mujer baile vino viento
la carne nos sostiene
tanto o más que el hondo hueso
qué vas a andar preguntando
si te das por lo derecho
y es tu voz la que te dicen
si la promesa es lo cierto
y de pronto se volaron
la mujer el vino el fuego
que sostenía las carnes
el temple del instrumento
y en un cantor de boliche
me conocí en el ejemplo
ya perdí mi compañera
desátame de este enredo.
(Las milongas)