EXÉGESIS |
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X Aniversario |
El devenir poeta de Julia De BurgosAlinaluz Santiago Torres |
Puertorriqueña. En el 1986 obtuvo su Maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Purto Rico con una tesis sobre la poesía de Ulia de Burgos. Es profesora de Español del Departamento de Español del Colegio Universitario de Humacao, UPR. |

iempre será un misterio para nosotros la amistad entre Julia y la muerte. Tal vez las uniera la pasión con la cual ambas asumen su existencia. La muerte es una apasionada de la vida al punto de absorberla hasta eternizarla. Esa pasión desenfrenada que nos lleva hasta las últimas consecuencias, es poesía. Los poemas de Julia de Burgos son la fuga apasionada de ese desenfreno vital que se trasluce en un amor por los sueños de un pueblo, de una familia, de una naturaleza, de una mujer. De ahí que sus metáforas sean los devenires de una vidente que sólo permitirá que la nombren: Poeta.
Hablar
de Julia de Burgos como una adelantada a su época es atentar
contra todo aquello que significó su lucha. Ser vidente y estar
adelantada a su época no son sinónimos; la videncia le
permite una lucidez con respecto a su época que exige mayor
compromiso con todos los procesos históricos que le
correspondió vivir. Procesos históricos que están
formados por múltiples realidades, muchas de las cuales ni
siquiera sospechamos; sólo aquellos con mayor videncia logran
infiltrarse a través de las grietas que las hacen perceptibles,
y entonces las asumen. Julia asumió las realidades del margen en
que le tocó vivir; de ahí, vivir como en lucha. Una lucha
por hacer perceptibles esas realidades --sobre todo-- a los que
comparten su margen. Julia se engrandece en el margen y desde el
margen, a pesar de la represión a la cual se está
expuesta cuando una pertenece a cierta clase social, a cierto grupo
étnico, o cuando sencillamente se es mujer. Si se pertenece a
este grupo y se es vidente no se puede estar adelantada a su
época; todo lo contrario, corresponde asumir las realidades de
ese grupo en esa época desde los límites de la misma
marginalidad que el grupo supone. Al reconocerse en este grupo Julia
decide vivir en el margen, aunque no al margen de todo lo que le
tocó vivir. Una marginalidad que no tiene nada que ver con el
conformismo o la resignación sino margen llevado al
límite, exacerbando los conflictos que lo hacen margen.
Aún dentro de este margen Julia es minoría por las
posiciones que asume y por su actitud hacia la existencia. Estas
posiciones se traslucen en intentos por desmantelar la opresión
y la represión que ejerce lo dominante sobre los
márgenes. Estos intentos son una irrupción en la realidad
dominante a través de la poesía que se plantea como la
fuerza de un amor minoritario que trasciende lo cotidiano y se reconoce
contradictoriamente lúcido. Julia sabe que estos márgenes
están poblados y por eso habló como ellos lo
hacían, como ella lo hacía, haciendo una poesía
popular, tan popular que transgredió los límites de lo
comúnmente llamado popular. Los poemas de Julia de Burgos
pudieron haber sido canciones que se escucharan en la radio de la
época, algunas canciones de la época pudieron haber sido
poemas de Julia de Burgos. Es por esto que sugerimos estudiar la
posibilidad de un alter-ego de Julia en la música, en la
figura de Silvia Rexach. A pesar de que en Julia la poesía
adquiere un matiz más ilustrado, sobre todo, en la
combinación de las imágenes poéticas, los temas y
la forma de asumir la poesía en ambas resultan demasiado
coincidentes en dos espíritus tan cercanos en espacio y en
tiempo.
Al plantearnos el problema de la marginalidad encontramos que para Julia la poesía es a la vez fuerza de reafirmación y liberación del margen, y nos preguntamos si en alguna de las aproximaciones que se han hecho a su obra, ésta se ha estudiado desde el punto de vista de esta marginalidad. Luego de un minucioso estudio de la crítica a la obra de Julia de Burgos encontramos que ha estado precedida por un interés mayor por su biografía. Los primeros críticos insistieron en ver los poemas como evidencia de diferentes pasajes de la vida de Julia. Junto a este estudio se da otro en el que el análisis que se impone es uno de fondo y forma, el cual, en muchas ocasiones terminó siendo una apreciación retórica de las emociones que removían en el crítico estos poemas. También encontramos otro tipo de crítica cuyo análisis se centró en la forma. En este ejercicio se aplicaron los análisis tradicionales tomando como parámetro los ya reconocidos poetas de la época. Partiendo de los criterios ya mencionados encontramos varias apreciaciones sobre la poesía de Julia. En unas se establece que es una poesía demasiado intuitiva, carente de una forma depurada; otras oscilan entre las que establecen que son poemas de perfecto balance de fondo y forma, hasta las que los califican de poemas poco originales, carentes de vocabulario y un tanto cursis. A esta crítica se suma otra que pretende ser de corte filosófico, y en la cual el crítico, partiendo de las ideas que aparecen en algunos poemas donde Julia deja entrever algún conocimiento sobre filosofía, llega a valorizar los poemas por la profundidad de los temas. De la misma manera, otros estudios han intentado ver los poemas de Julia como documentos por medio de los cuales se logra el análisis psicoanalítico de la autora.
A lo largo de las últimas cinco décadas las aproximaciones a los poemas de Julia se han asumido desde ciertas perspectivas que se repiten, y es por esta razón que los temas parecen agotados cuando realmente no es así y, por tanto, merecen estudiarse nuevamente. Es en las postrimerías de la década del sesenta y los comienzos de la del setenta que encontramos serios intentos de estudiar la obra de Julia de Burgos partiendo de nuevos esquemas de interpretación para los viejos temas. Uno de los temas que encuentran nuevas perspectivas durante los sesenta y los setenta es el tema del feminismo; es por esta razón que no es casual que setome a Julia como estandarte del feminismo puertorriqueño. La obra y la vida de Julia parecían estar cargadas de los mismos temas del feminismo que en estos años buscaba definirse, organizarse, centrarse y proyectarse. Desde ese momento se recuperan las críticas a la obra de Julia, esta vez tomando un nuevo giro de reafirmación feminista del cual se concluye que Julia fue sin duda una adelantada a su época y que por tanto debe considerarse la representante oficial del feminismo puertorriqueño. Nos preguntamos si a Julia se le considera una adelantada por haber asumido en su época los mismos conflictos que hoy nos planteamos. El que Julia se estuviera planteando hace cincuenta años los mismos conflictos que hoy nos planteamos quiere decir que éstos no han podido ser superados; por tanto, ni ella ni nosotros nos adelantamos a nada porque el problema es uno de margen que realmente ni se adelanta ni se atrasa, más bien se reconoce en un tiempo y un espacio y se asume. Es ese margen conflictivo el que Julia no titubeó en asumir cuando se dio cuenta de que las mismas organizaciones políticas y culturales de su época lo que hacían era reabsorber los problemas excluyendo todo aquello que implicaba conflicto y que por tanto no cabía en sus reglas de juego organizativas. Así mismo, nuestro feminismo organizado se convierte en una máquina dominadora que excluye o recupera a través de cierta crítica todo aquello que no reconoce dentro de sus definiciones y reabsorbe a Julia nombrándola adelantada. Este esfuerzo de exclusión o recuperación es el mismo modelo represivo que provoca fugas hacia nuevos márgenes, y ahí está Julia componiendo nuevas fugas que le permitan salvar su margen poético. El feminismo de Julia es el mismo de todo aquél que devenga mujer como respuesta a todo aquello que representa lo dominante. Es un devenir mujer que es mucho más que lo femenino y que a su vez deviene en múltiples formas y sentires como es la poesía, en posición contradictoriamente conflictiva frente a lo masculinamente reconocido como lo dominante, donde descarta la búsqueda de nuevas formas de dominio porque a su vez desea trasmutarse en nuevos devenires liberadores. Hoy nos preguntamos si los conflictos que aún no han sido superados no están acaso implicados en la contradictoriedad de los mismos devenires.
Julia asume su margen devenir-mujer a través de sus fugas creativas en las cuales deviene mar, amado, tristeza, muerte, pájaros y sobre todo yo-mujer-poeta:
Si mi amor es así, como un torrente,
como un río crecido en plena tempestad,
como un lirio prendiendo raíces en el viento,
como una lluvia íntima,
sin nubes y sin mar...
Si mi amor es de agua,
¿por qué a rumbos inmóviles lo pretenden atar?
Si mi amor rompe suelos,
disuelve la distancia como la claridad,
ataja mariposas al igual que luceros,
y cabalga horizontes como cruza un rosal...
Si el universo es átomo siguiéndome las alas,
¿por qué medirme el trino cuando rompe a cantar?
Si mi amor ya no es mío,
es yo misma borrando las riberas del mar,
yo inevitablemente y fatalmente mía,
germinándome el alma en mis albas de paz...
Si mi amor ya no roza fronteras con mi espíritu,
¿qué canción sin su vida puede ser en mi faz?
¡Si mi amor ya no es mío!
Es tonada de espumas en los labios del mar...1
Creemos haberlo confirmado en nuestro trabajo de tesis2 donde estudiamos setenta y cuatro universos léxicos de los cuales seis son constante a través de todo el poemario y coinciden con los devenires, mar, amado, tristeza, muerte, pájaros, yo-mujer-poeta. Es indiscutible que todos se centran alrededor del yo, el cual se presenta marginado, desterritorializado. Julia asume esta marginalidad en soledad y desde esta soledad busca una fuga a lo Bach que a su vez le permite asumir mejor su devenir-mujer. Esta fuga no supone una renuncia a la acción; por el contrario, si alguna renuncia se da es a la territo-rialización. Voluntariamente desterritorializada busca un espacio que le permita redescubrirse múltiple y el recurso que le permite reconocer ese espacio es la metáfora. Metáforas descodificantes que sugieren imágenes plásticamente surrealistas, las cuales, a su vez, le permiten asumir todos los devenires naturaleza que la ubican en espacio y tiempo. Un tiempo y un espacio que sólo es medible por la intensidad de la emoción. En El regalo del viento, Julia explora todos estos devenires:
Me dijeron golondrina...
Se soltaron las auroras, castas como gotas de invierno,
hasta mi nueva claridad.
No hubo quien le dijera adiós al último mensaje de la nube.
Era mi vida una vanguardia alada de brisas conteniendo
los arroyos del cielo.
A mis pies, desbordado, vagaba el universo...
Tú ibas sordo de brumas,
adyacente a ti mismo, y sin saberlo,
como una retaguardia de luz por mi sendero.
Nadabas en las noches sobre todos mis pétalos,
y aún no eras posible...
Mis trenzas enlazaban las vértebras inermes
de tus sueños cansados.
Hasta quise prestarte mis alas, intercósmicas
para verte en los ojos margaritas y estrellas.
Tú ibas lento de espacio,
adyacente a ti mismo,
en mansa retaguardia de luz por mi sendero.
Aún no eras posible...
El viento huracanado te acercaba a mi sueño.
¡Aquello era agonía!
Hacia allá iban mis brizas destrenzando los vientos.
¿Que castidad de selva evitaba a tus brazos
desnudarse en mis cielos?
¿Qué mariposa núbil no hubiera destrozado sus alas esperándote?
¿Por qué mi voz delante, durmiendo a las estrellas,
cuando el amor llamaba a mis espaldas?
Aquello era agonía...
Más tarde, un golpecito de luz, como paloma,
se irguió desde mis párpados y tropezó tu vida.
Se oyó sobre los aires
como un desplazamiento de auroras y de remos.
Una quietud de nido me sujetó las manos,
y se me fueron riendas, y carruajes, y vuelos.
El viento huracanado,
se quitó las sandalias,
y las puso en tu pecho...3
Este devenir-yo-mujer siempre va acompañado del devenir mar. El mar es el compañero inseparable de sus devenires más anhelados. Mar que es unidad en la multiplicidad, como su yo:
Mar mío,
mar profundo que comienzas en mí,
mar subterráneo y solo
de mi suelo de espadas apretadas.
Mar mío,
mar sin nombre,
desfiladero turbio de mi canción despedazada,
roto y desconcertado silencio transmarino,
azul desesperado,
mar lecho,
mar sepulcro...
Azul,
lívido azul,
para mis capullos ensangrentados,
para la ausencia de mi risa,
para la voz que oculta mi muerte con poemas.
Mar mío,
mar lecho,
mar sin nombre,
mar a deshoras,
mar en la espuma del sueño,
mar en la soledad desposando crepúsculos,
mar viento descalzando mis últimos revuelos,
mar tú,
mar universo...4
Desterritorializada, por haber sido malamente legitimizada por su época, Julia busca romper el cerco que le imponía esa legitimación. No sería esa poetiza que recoge laudos; no permitiría que le ahogaran sus significantes en los significados de una época; no sería la mujer que esa legitimación exigía que fuera. Vidente al fin, asume la soledad que el margen elegido le impone, con todas sus contradicciones se desterritorializa de sus territorios externos e internos, se descubre múltiple y se proyecta al tiempo en un devenir poesía que es todo espacio y tiempo.
Una vez asumida la creación poética como única reafirmación de presencia, los espacios y los tiempos que se ocupan son múltiples y la muerte no puede ser enemiga. ¿Se muere qué?, ¿un espacio, un tiempo, un tiempo en el cual asumimos ya un margen que no nos permite por voluntad propia la reabsorsión en él mismo? La muerte es una amiga que va a nuestro lado en busca de territorios insospechados que lleven la vida siempre a sus propios límites. Amor y muerte son los límites de llegada y partida de una vida de intensidades múltiples. Estas intensidades se traslucen en un devenir poesía que le permite la única definición posible: Poeta, nómada sin frontera:
¿Cómo habré de llamarme cuando sólo me quede
recordarme, en la roca de una isla desierta?
Un clavel interpuesto entre el viento y mi sombra,
hijo mío y de la muerte, me llamarán poeta.5
Notas
1. De Burgos, Julia. Ya no es mío mi amor, El mar y tú, otros poemas. Ediciones Huracán, Río Piedras, Puerto Rico, 1986, 51p.
2. Santiago Torres, Alinaluz, De la estadística a la estilística en El mar y tú, otros poemas, Tesis de maestría Estudios Hispánicos, UPR, 1986.
3. Op. Cit., 26.
4. Ibid., Letanía del mar, 64.
5. Ibid., Poema para mi muerte, 91.
Obras consultadas:
De Burgos, Julia. El mar y tú, otros poemas. Río Piedras, Puerto Rico, Ediciones Huracán, 1986.
Santiago Torres, Alinaluz. De la estadística a la estilística en El mar y tú, otros poemas. Tesis de maestría Estudios Hispánicos, UPR, Río Piedras, 1986.