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La guerra del fin del mundo: Aproximación a su estructura y significadoGloria Ceide |
La Autora es puertorriqueña. Posee un Doctorado de la Universidad de Ilinois. Ha publicado varios artículos de crítica literaria y un libro sobre El hai-kai en la lírica mexicana. Actualmente es Catedrática de Lengua y Literatura en el Departamento de Español del CUH. |

n su
novela La guerra del fin del mundo Mario Vargas Llosa recrea una
realidad histórica para presentar una experiencia profundamente
humana y de proyecciones universales. Fiel a su idea del escritor como
«buitre»,1 el autor se alimenta de un suceso casi cubierto ya
por el olvido y la indiferencia; suceso que lo afecta, lo marca y
finalmente se apodera de l: la masacre de Canudos ocurrida
históricamente en Brasil en 1896. Esto ha llevado a algunas
figuras dentro del ámbito literario a decir que: «La guerra
del fin del mundo no es más que una imitación deficiente
de la buena novela del brasileño Da Cunha».2 La
alusión es a Os Sertaos, no una novela, sino un amplio ensayo
sociológico inspirado en la rebelión de Canudos; un
suceso histórico que, como tal, no puede tener propietarios ni
literarios ni de otra índole. Es a principios del siglo XX
(1901) que aparece el libro antes
mencionado. En l Da Cunha relata en tono acusatorio la incapacidad de la civilización para aprovechar y educar a los seres que habitan «os sertaos»; esa porción enorme, árida y remota del Brasil. La sociedad los mantiene olvidados hasta despertar con arrebato sombrío y aniquilar en la represión de Canudos unas seis mil almas. El clamor de Da Cunha en las notas preliminares de su libro, crece, se agiganta y vive en la novela de Vargas Llosa: «La civilización avanzará en los sertones, impelida por esa fuerza motriz de la historia ... el aplastamiento inevitable de las razas dbiles por las fuertes. Y fue, en la significación integral de la palabra, un crimen. Denuncimoslo.»3 Es a Euclides Da Cunha a quien Vargas Llosa dedica su novela.
El aspecto histórico de los acontecimientos de Canudos ha sido exaustivamente tratado,no sólo por Da Cunha, sino por todo un cuerpo de historiadores e investigadores. No es ste el enfoque de Vargas Llosa para elaborar su obra ya que se trata de una novela y como tal es «mito, lenguaje y estructura.»4 No serán esos hilos históricos los que hacen de La guerra ... una gran novela, sino esos otros «elementos añadidos», como diría su autor, los que le confieren originalidad y estructura literaria. Que sea rigurosamente cierto el testimonio de la rebelión de Canudos no es lo esencial. Lo verdaderamente importante es ese segmento de humanidad que se levanta y vive en las páginas de la novela con su «pequeño, testarudo y grotesco heroísmo de todos los días frente al infortunio»5 de que habla Sábato al definir lo que considera heroicidad.

Para manejar ese mundo novelesco tan extenso y complejo Vargas Llosa elabora, como es su costumbre, una cuidadosa e intrincada estructura. Esto resulta a tono con la creencia del autor de que: «La forma es lo decisivo ... lo que determina la profundidad y la superficialidad de un contenido ...»6 Si en su estructura La casa verde y Conversación en la Catedral resultaban novelas complejas, ceden luego ese lugar a La guerra ... Lo complicado de la estructura es un reflejo formal de la complejidad de los seres humanos y la metamorfosis que sobre ellos efectúan las circunstancias.
En esta novela todo ha proliferado: el autor mueve masas de personajes, historias y escenarios; los tiempos y perspectivas se mezclan; el ritmo se acelera y el lector se mueve arrastrado por ese vendabal que sopla en las pginas del libro. Podría pensarse en un diseño de círculos concntricos con Canudos como centro. Es una rueda gigantesca que gira y gira atrapando en su órbita vidas dispersas que, a medida que progresa el tiempo, se juntan en inexorable movimiento hacia el centro del círculo: Canudos.
La novela desarrolla la historia completa de Canudos, desde su origen hasta su total destrucción. El conflicto dramático central está planteado a base del enfrentamiento de dos bandos divididos por la incomprensión y por la intolerancia:
La falta de comunicación y comprensión entre los bandos y las luchas a que esto conduce, explican la división de la novela en partes. Se trata de tres grandes expediciones del ejrcito contra Canudos y cada una de stas ocupa una parte diferente de la novela: Uno, Tres, Cuatro. Lo que parece ser en la parte Uno pequeñas escaramuzas sin mayores consecuencias, crece paulatinamente: de guardias pasarán a soldados y de 30 a 60, 104, 1235, 3000... Los rangos mismos de los oficiales a cargo de las expediciones apuntan hacia el cambio: Mayor Brito, Coronel Moreira, General Oscar.
Las partes Uno y Tres constan de 7 capítulos cada una y la Cuatro de 6 solamente. Esta diferencia se explica en trminos del contenido ya que en las primeras el capítulo VII marca el momento de la victoria de los yagunzos contra las tropas del gobierno; no ocurre así en la parte CUATRO puesto que al final de sta no hay victoria, sino aniquilamiento, muerte. He aquí, en forma esquemática, la distribución de capítulos:
UNO I II III IV V VI VII DOS I
TRES I II III IV V VI VII CUATRO I II III IV V VI ___
La parte Dos cumple una función distinta y, por lo tanto, su forma es tambin diferente. Con sólo un capítulo y compuesta casi toda en forma de crónica periodística, funciona a modo de pivote. Marca la transformación ocurrida con relación a Canudos, de un suceso insignificante allá en el sertón a un conflicto de enormes proporciones: «El más candente de los problemas de Bahía y ahora del país entero.»7 Y todo esto basado en una visión distorsionada de la realidad, como lo refleja claramente la crónica periodística que constituye el centro de esta parte. De aquí en adelante la mentira toma cuerpo en la realidad y se instala como verdad.
D. Núcleos y anecdóticos
Vargas Llosa estructura La guerra ... como una novela de aventuras, en ese mar de humanidad que se agita en la narración dominan los acontecimientos. Desfilan grandes concentraciones de seres y pequeños fragmentos de vidas, todos en esa marejada que invade el espacio hasta arrasarlo. Cuatro núcleos anecdóticos, con más de setenta personajes, conforman los hilos narrativos:
1. El Consejero y sus seguidores
2. El periodista y Galileo Gall
3. Los guardias y los soldados
4. El Barón de Cañabrava y otros poderosos El primer núcleo tiene al Consejero como eje de la acción. Inicia con la figura solitaria de este hombre que durante más de veinte años se mueve por los poblados del sertón. Le sigue un grupo de seres, casi todos ignorantes y marginados por la sociedad, que forman poco a poco una «estela humana» (27) que crece día a día. Esos trozos de vida gravitan en el tiempo y en el espacio hasta que sus órbitas individuales se unen con la del Consejero. Así unidos permanecerán hasta la muerte.
El
paralelo entre el Consejero y los suyos en su peregrinar por el
sertón y Moiss y los judíos en el desierto, se
establece temprano en la narración: «Una tarde, que
oyó a sus acompañantes hablando de serpientes, les
explicó que no era la primera vez que sucedía. Cuando los
hijos de Israel regresaban de Egipto a su país y se quejaban de
las penalidades del desierto el Padre les envió una plaga de
ofidios.»(28) Las asociaciones de carácter religioso
aumentan hasta la llegada a Canudos para establecerse en «la
tierra prometida», donde el templo que construyen lo comparan al
arca de No. Una vez allí, paso a paso, Canudos se
transforma en otra Jerusaln con su Calvario, su huerto de
Getsemaní y... la figura del Consejero-Cristo con sus sandalias
y su túnica morada. Fuerza motriz, guía y redentor; esa
presencia que ni aun la muerte logrará vencer ya que, convertido
en mito, ascenderá a los cielos.
Se destacan a continuación los personajes más allegados al Consejero. El numero se refiere al núcleo anecdótico correspondiente y las letras se utilizan para identificar a los personajes.
(1-A) Consejero (1-F) Antonio Vilanova (1-B) Beatito (1-G) Leon de Natuba (1-C)JoaoGrande (1-H)Alejandrina
(1-D) María Quadrado (1-I) Pajeú
(1-E) Joao Abade
El periodista y Galileo Gall, el observador brasileño y el revolucionario europeo apasionado; dos hombres de letras con actitudes diferentes hacia Canudos y la relación personal de stos con una mujer -Jurema- conforman el segundo núcleo narrativo. Orbitas inicialmente tan distintas y que, sin embargo, convergen y se funden tambin con la del Consejero y con Canudos. El periodista, personaje basado en la figura histórica de Euclides Da Cunha, tiene una intervención mínima en las primeras dos partes de la novela. No obstante, pronto se unirááa los que avanzan hacia Canudos hasta convertirse, aunque casi ciego, en los ojos y la conciencia que enfocarán y recordarán lo sucedido. Es quien, como el autor, desea impedir que se olviden de Canudos y de sus connotaciones. ¨Cómo? «... de la única manera que se conservan las cosas...escribindolas.» (341)
(2-A) Periodista
(2-B) Galileo Gall
(2-C)- Jurema
El tercer núcleo narrativo está integrado por los guardias y los soldados. Constituyen, como se mencionara antes, el otro polo, las fuerzas antagónicas. En el plano de las alusiones religiosas este grupo aparece asociado con la idea del anticristo. Al igual que los yagunzos, los soldados tampoco forman un grupo homogneo, sino un conjunto integrado por individuos que, como tales, creen, piensan y actúan ante determinadas situaciones. De hecho, son seres humanos con las mismas pasiones y sueños de aquellos a quienes persiguen; que uno se convierta en bandido (Joao Satán) mientras otro asciende de soldado a coronel (Macedo) no es una proeza individual, sino el resultado de una larga cadena de circunstancias. Estos personajes aparecen enfocados unas veces como grupo y otras destacando a algunos de los uniformados.
(3-A) Ejrcito (3-F) Teodosio Cavalcanti
(3-B) Mayor Brito (3-G) General Oscar
(3-C) Coronel Moreira (3-H) Soldado Queluz
(3-D) Teniente Ferreira (3-I) Coronel Macedo
(3-E) Sargento Fructuoso
El último núcleo está formado por el Barón y otros representantes del poder social y económico. Este núcleo argumental solo en la parte TRES ocupa todo un estrato, sin embargo, están presentes en una u otra forma en gran parte de los sucesos. Son, muchas veces, las fuerzas subterráneas. El camaleón, que aparece y reaparece en relación con el Barón, resulta ser un símbolo apropiado para esos individuos que cambian de color según las circunstancias y, de ser necesario, casi desaparecen entre lo que les rodea.
(4-A) Barón de Cañabrava
E. Secciones
La novela no sólo está dividida en partes y capítulos, sino que stos a su vez se subdividen en diferentes secciones o segmentos, separados entre sí por espacios en blanco. Cada una de estas secciones tiene como centro a uno o más de los personajes destacados antes como parte de los núcleos anecdóticos. Las tablas que siguen sirven para señalar el núcleo argumental y el personaje que ocupan el centro de atención en cada una de las secciones. Se trata sólo del enfoque o perspectiva que domina ya que los personajes aparecen, no sólo en su plano individual, sino en íntima unión y función con los otros. Esto es algo característico de las novelas de Vargas Llosa, como señala Nelson Osorio en relación con La casa verde: «cada uno de esos estratos, cada uno de los elementos diversos est á de algún modo conectado a otros en particular y a todos en general, y sólo en esta relación entrega su verdadero sentido.»8
PARTE UNO (CAPITULOS, SECCIONES, PERSONAJES)
I II III IV V V VII
1-A 1-A+ 1-A+ 1-A+ 1-A+ 1-A+ 1-A+
2-A,B 2-B 2-A,C 2-A,C 2-B 2-B,C 2-B,C
1-B 1-C 1-D 1-E 1-F 1-G 1-H
2-B 2-B 2-B 2-B 2-B 2-B,C 2-B,C
PARTE DOS
I II III
2-A 2-A 2-A
PARTE TRES
I II III IV V VI VII
3-C 3-C 3-C 3-C 3-C 3-C 3-C
2-B,C 2-B,C 2-B,C 2-B,C 2-B,C 2-B,C 2-B,C
1-A 1-E 1-C 1-B 1-G 1-D 1-F
2-C 2-C 2-C 2-C 2-C 2-B,C 2-A,B
4-A 4-A 4-A 4-A 4-A 4-A 4-A
PARTE CUATRO
I II III IV V VI
2-A 2-A 2-A 2-A 2-A 2-A
1-E 1-I 1-C 1-F 1-B 1-G
2-A,C 2-A,C 2-A,C 2-A,C 2-A,C 2-B,C
3-D 3-E 3-F 3-G 3-H 3-I
F. Bandas
Dentro de cada PARTE las secciones que componen los capítulos forman horizontalmente cuatro o cinco BANDAS o estratos que se mueven en planos paralelos. Aunque entre uno y otro estrato se interrumpe el orden tempo-espacial stos se vinculan por medio de lugares y sucesos, así como tambien por la presencia de personajes comunes o conocidos entre sí. Esas historias desarrolladas horizontalmente en cada una de las bandas no ocupan un lugar fijo a lo largo de la novela, sino que suben y bajan de posición en las diferentes partes. Así pues, hay en la narración un movimiento tanto vertical como horizontal lo que contribuye al gran dinamismo de la obra.
Ese movimiento refleja en la forma la visión de los personajes como parte de ese complicado juego de la existencia; se mueven y afectan por las multiples circunstancias que los arrastran. Al igual que los personajes reaccionan y cambian al verse cercados por diferentes situaciones, los grupos tambin fluyen y refluyen por cauces distintos hasta converger finalmente en Canudos. G. Espacio y tiempo
La estructura narrativa est elaborada utilizando una multiplicidad de espacios y tiempos. Es un gigantesco tablero espacial donde diferentes seres se mueven de cuadro en cuadro impelidos por fuerzas diversas. Vidas inicialmente inconexas que se cruzan y se entrecruzan: alfiles, torres y sobre todo peones y peones... Un número significativo de las historias aparecen contadas no en forma sucesiva, sino simultánea. Es la ya conocida tcnica del montaje que el novelista utilizara con tanto xito en novelas anteriores. La lectura de los fragmentos proporciona elementos complementarios y va revelando los múltiples hilos que enlazan las diferentes historias; son los «vasos comunicantes», como los llama el autor. Para que esos fragmentos adquieran unidad y sentido es indispensable la participación del lector. El uso de esta tcnica hace que resulte difícil resumir las historias; de hecho, se empobrecen y limitan tremendamente al hacerlo.
La acción se mueve en torno a dos centros geográficos principales: el sertón en el interior, con Canudos como centro, y San Salvador de Bahía en la costa. A medida que progresa la narración la acción se desplaza cada vez más hacia el interior y Bahía pr ácticamente desaparece. En verdad, todo el espacio parece girar alrededor de Canudos en un cerco que se estrecha más y más hasta cruzar, en palabras evocadoras de Dante, «el último círculo». (509)
Con el tiempo se observa un proceso similar. Al empezar la novela el tiempo transcurre rápidamente; así, se condensan en unas páginas los veinticinco años durante los cuales el Consejero cruza y recruza los sertones del norte. Una vez en Canudos el ritmo del tiempo empieza a disminuir y transcurren los primeros tres años despus de su fundación: 1893-1896. Luego, movindose en forma aún á s lenta, se cubre un periodo de tres meses: octubre a diciembre de 1896.
A medida que la acción se acelera y el sertón se convierte en un hervidero de seres humanos en constante caminar, el tiempo, a la inversa, parece haberse detenido. No aparecen ya las fechas, meses y días tan precisos en las partes anteriores, sino una sucesión, muchas veces simultaneidad, de noches y mañanas que se pierden en la distancia. Es «como si en esa región que recorrían incesantemente rebotando de un lado a otro, el tiempo hubiera sido abolido o fuera un tiempo distinto, con su propio ritmo.»(252) Una vez los personajes se envuelven en el último combate, una vez penetrado el vórtice, el tiempo mismo deja de existir. De acuerdo con el diseño de círculos concntricos mencionado antes, se observa que una vez en el centro -Canudos- tanto el tiempo como el espacio se achican hasta quedar inmóviles, fijos ya, ante la masacre final.

Pueden aplicarse a La guerra del fin del mundo las palabras que Vargas Llosa utilizara refirindose a García Márquez y su novela, Cien años de soledad, como la descripción de una realidad total:
La realidad que describe tiene principio y fin, y al relatar esa historia 'completa', la ficción abraza toda la 'anchura' de ese mundo, todos los planos o niveles en los cuales esa historia sucede o repercute ... En trminos estrictamente numricos esta empresa 'total' era utópica: el genio del autor está en haber encontrado un eje o núcleo de dimensiones apresables por una estructura narrativa, en el cual se refleja, como en un espejo, lo individual y lo colectivo, las personas concretas y la sociedad entera, esa abstracción.9
Ese espejo refleja, en forma avasalladora, la profunda enajenación de la realidad a que puede conducir el fanatismo. Los acontecimientos narrados abarcan una multitud de experiencias, individuos divididos en grupos institucionalizados que chocan el uno contra el otro en confusa maraña; son seres encajonados en esquemas dictados por la política y por la religión. La novela logra mostrar diferentes facetas de miseria y explotación, sueños y barbarie, crueldad y amor, sin dividir maniqueamente a sus personajes en buenos o malos. Es que: La guerra que ellos libraban era sólo en apariencia la del mundo exterior, la de uniformados contra andrajosos, la del litoral contra el interior ... eran sólo fantoches de una guerra profunda, intemporal y eterna, la del bien y el mal, que se venía librando desde el principio del tiempo» (114). Y, podría añadirse, que aparentemente ha de continuar hasta el fin del mundo.

1. Ricardo Cano Gaviria, El buitre y el ave fénix (Barcelona: Anagrama, 1972), 132.
2. Jos Saramago, El País, Madrid, 27 de agosto de 1992, 6.
3. Los sertones, trad. Benjamín Garay (B. A.: W. M. Jackson,
1957), 2.
4. Carlos Fuentes, La nueva novela hispanoamericana, 2a. ed.,
(Mxico: Joaquín Mortiz, 1979), 20.
5. Sobre hroes y tumbas (Mxico: Fondo de Cultura, 1957), 149.
6. Cano, op. cit., 69.
7. La guerra del fin del mundo (Barcelona: Seix Barral, 1981),
135. Citamos por esta edición.
8. Citado por J. M. Oviedo en Mario Vargas Llosa: La invención de una realidad (Barcelona: Seix Barral, 2a. ed., 1977), 142.
9. Historia de un deicidio (Barcelona: Barral, 1971), 496.