EXÉGESIS

X Aniversario


La importancia de la Educación Ambiental en las Ciencias Administrativas

Graciela Roig
Puertorriqueña. Candidata al Doctorado en Filosofía en Administración de Instituciones de Educación Superior de la Universidad de Nueva York. Es Catedrática Asociada del Departamento de Administración de Empresas del CUH. Su más reciente investigación se concentra en los estilos de toma de decisiones de los administradores universitarios y las presiones en el ambiente de trabajo.

a industria moderna ha generado un desarrollo económico y social beneficioso en algunos aspectos, pero desafortunado y peligroso desde otros puntos de vistas. El aumento en la contaminación ambiental, la extinción de algunas especies de plantas y animales y la reducción de los recursos naturales son algunos ejemplos de los efectos perjudiciales causados en gran medida por las decisiones equivocadas de las personas que asumen puestos gerenciales en las industrias y el comercio.
Puerto Rico Cement

Manuel G. Velásquez (1992) nos explica que las instituciones comerciales han podido ignorar los efectos ambientales porque los negocios han tratado los recursos naturales como bienes gratuitos que son ilimitados y como si nunca se fueran a agotar. Velásquez señala que la situación de deterioro es de tal magnitud que se nos está haciendo tarde para actuar preventivamente. Algunos investigadores piensan que muchas consecuencias ambientales de proyectos en desarrollo son completamente irreversibles o reversibles solamente en un período largo de tiempo (Barbier, Burgess & Folke, 1994; Goodland & Ledec, 1993; Munasinghe, 1993). Velásquez recomienda que las naciones se unan colectiva e individualmente, tomen acción y desarrollen planes creativos para un mejor manejo de los recursos y protección del ambiente; de lo contrario, el mundo deberá esperar a entrar en un siglo lleno de problemas.

El uso eficiente de los recursos naturales no sólo deberá considerarse en el momento de cada decisión, sino también deberá considerarse cómo estos recursos se afectarán en un futuro para lograr un desarrollo sustentable de su uso. Robert Goodland y George Ledec (1993) definen desarrollo sostenible o sustentable como el nivel de uso en el cual los beneficios de un recurso se maximizan sin hacerle daño al potencial de beneficios similares en un futuro. David W. Pearce (1989), director del Centro de Economía Ambiental en Londres (LEEC), explica que para ser justos con las futuras generaciones debemos dejarles una dote de recursos naturales igual o mejor que la que nosotros disfrutamos hoy. El desarrollo sustentable forma parte de la Agenda 21 desde la Cumbre para la Tierra celebrada en Río de Janeiro en el 1992. Desde ese momento, se convierte en parte de las estrategias mundiales para el manejo del ambiente en donde se trabaja para un desarrollo económico en unión a un desarrollo sustentable. La Organización de las Naciones Unidas se seleccionó para promover la Agenda 21 (Reverón, 1996).




Las universidades tienen la gran responsabilidad de desarrollar ciudadanos responsables capaces de tomar decisiones que beneficien la sociedad. Los programas de ciencias administrativas que preparan personas que asumirán puestos gerenciales tienen una función muy importante en esta gestión. En este trabajo señalaremos algunos de las respuestas que han surgido en distintas universidades con respecto a estudios ambientales en programas de ciencias administrativas. Analizaremos algunas de las prácticas que utilizan los programas de las ciencias administrativas para adiestrar a los estudiantes en situaciones en las que tengan que tomar decisiones que afecten los recursos naturales. Además, evaluaremos algunas de las decisiones gerenciales de casos reales que han tenido un impacto en el ambiente y en la sociedad. Finalmente, añadiremos algunas recomendaciones que puedan ser útiles para el adiestramiento de las personas que trabajarán en puestos administrativos con el propósito de que tomen decisiones responsables para el bien de la sociedad y de futuras generaciones.

Anthony D. Cortese (1992), de la Universidad de Tufts, nos señala que en los próximos cuarenta a cincuenta años la población mundial se duplicará y que la producción económica aumentará de cuatro a cinco veces. Explica Cortese que, por lo tanto, satisfacer las necesidades humanas requiere un cambio radical en las relaciones de los seres humanos con el ambiente natural. Considera que para que este gran cambio ocurra es necesario un esfuerzo a largo plazo de toda la sociedad hacia una educación ambiental. Sin embargo, Cortese señala la ausencia de tal educación en todos los niveles. Él señala que el Instituto Gerencial de Ambiente y Comercio estimó que de setecientas escuelas de comercio en los Estados Unidos, sólo veinticinco tienen un curso de comercio y el ambiente, y en ninguna de ellas el curso es requisito para graduación.

¿Qué están haciendo algunas universidades con respecto a la integración de los estudios ambientales en sus currículos? Julie Cohen (1990) en su artículo «Teaching Environment to the B-Schools» expone que las escuelas de comercio hasta el año 1982 contribuyeron muy poco a integrar estudios ambientales en su currículo. Cohen explica que la Federación Nacional de la Vida Silvestre en Washington, D.C. estableció el Consejo de Conservación Corporativo y acordó auspiciar el desarrollo de un programa para crear un currículo en tres escuelas de gerencia. El objetivo era introducir aspectos ambientales en la educación comercial americana y lograr que los estudiantes entendieran y apreciaran cómo los asuntos ambientales controvertibles están presentes en todas las áreas de los negocios. Según Cohen, el primer curso se llamó «Managing Envi-ronmental Issues» , se ofreció en Boston College y el Consejo se llenó de solicitudes para informa-ción de materiales y prontuarios. Ella comenta que la idea de integrar aspectos ambientales en el currículo comercial ha generado gran interés.

En el 1988, el Consejo aprobó una propuesta para crear cursos pilotos y desarrollar materiales curriculares en la Universidad de Minnesota, Universidad de Loyola y Colegio de Boston. Post (1990) explica que los estudiantes examinan problemas ambientales desde el punto de vista gerencial, tanto del sector privado como del gubernamental. Algunos ejemplos de los temas discutidos fueron: el aumento de la conciencia ambiental, las diferentes visiones para el manejo de desperdicios, la importancia del costo total de los efectos ambientales, el uso de herramien-tas gerenciales para generar responsabilidad ambiental y los problemas ambientales internacionales, tales como la lluvia ácida, la deforestación. Post señala que un elemento importante es que la acción gerencial siempre trae un «efecto multiplicador» y una sola decisión gerencial tiene el potencial de influir en la conducta de un empleado, la conducta del suplidor y el proceso operacional.

La Universidad de Tufts tiene un centro que se conoce como “Center for Environmental Management” (CEM) fundado desde el año 1984. Este Centro promueve una visión interdisciplinaria e integrada para crear, recoger y diseminar infor-mación que ayude a trabajar hacia un manejo del ambiente para un desarrollo sustentable. Además, ofrece programas innovadores en educación ambiental a través del “Environmental Management Institute” (EMI) y “Tufts Environmental Management Institute” (TELI). Madeline Ochinang, coordinadora de los talleres TELI, explica que el instituto abrió desde el año 1990 y que el propósito es exponer al estudiante a estudios ambientales a través del currículo. Ochinang coordina los seminarios dirigidos a adiestrar a la facultad para incorporar los estudios ambientales en el currículo respectivo y a revisar cursos y programas. En el taller se han logrado establecer unas políticas ambientales internacionales y proyectos colaborativos con universidades nacionales e internacionales.

El profesor Scott Freeman (1995) describe un curso que se ha creado en el Departamento de Administración de Empresas del Colegio MacMurray en Jacksonville, Illinois llamado Comercio y Ambiente Natural. Con este curso se pretende establecer un marco conceptual que sirva para adaptarse a cualquier curso de administración de empresas. En éste se reflexiona sobre la aportación de los negocios a los problemas ambientales. También trata que los estudiantes entiendan la relación que existe entre los negocios y el ambiente, las consecuencias económicas de estos problemas y los beneficios de la preservación. La clase se enfoca en los conceptos de desarrollo sustentable y de economía ambiental. Al finalizar el curso, los estudiantes evalúan las prácticas ambientales de algunas compañías y desarrollan las destrezas para establecer políticas en los negocios que beneficien al ambiente, reduciendo los riesgos de la organización y proveyéndoles oportunidades para que ahorren costos.

La Organización de las Naciones Unidas ha estado auspiciando unos seminarios intensivos dirigido a los profesores de cursos de Economía a través del Instituto Internacional Beijer de Economía Ecológica en Estocolmo. Hasta el momento se han ofrecido tres seminarios en Sri Lanka, Malta y Jamaica con el objetivo de que se desarrollen cursos de Economía Ambiental o de que los profesores integren estos conceptos en sus cursos de Economía. Profesionales de diversos países han asistido a estos seminarios. El Director del Instituto, Karl-Goran Maler, y Partha Dasgupta, profesor de Economía de la Universidad de Cambridge y miembro del Instituto, han asumido roles activos en esta encomienda. Miembros del Instituto diseñaron unos seminarios para profesores que estén investigando en esta área y deseen publicar sus trabajos.

En distintas partes del mundo se han creado cursos nuevos en Economía Ambiental y se han publicado trabajos de investigación en revistas profesionales como resultado de experiencias. El Instituto Beijer acaba de anunciar la publicación de una nueva revista profesional, Environment and Development Economics, dedicada a publicar trabajos de investigación en esta área. Mohan Munasinghe y Ernst Lutz (1993) explican el rol de la economía ambiental como el de facilitar la incorporación de preocupaciones ambientales en la toma de decisiones, ya que el paso esencial para lograr un desarrollo sustentable es el manejo económicamente efectivo de los recursos naturales.

En Puerto Rico actualmente ninguna Institución de Educación Superior está ofreciendo cursos relacionados al ambiente en los programas de Administración de Empresas. La Universidad Metropolitana de la Fundación Ana G. Méndez se ha destacado por su política ambientalista y tiene un programa en Ciencias Ambientales. El Colegio Universitario de Humacao de la Universidad de Puerto Rico en estos momentos carece de un curso en el currículo de Administración de Empresas dirigido al comercio y ambiente. No obstante, los profesores que participaron en el proyecto Opción Ambiental, dirigido por la doctora Alida Ortiz, desarrollaron cuatro cursos relacionados con el ambiente para ofrecerse a los estudiantes de la Universidad como electivos. Entre éstos, Estudio del Ambiente Acuático, Ambiente Terrestre Puertorriqueño, Problemas del Ambiente Urbano e Investigación Ambiental.

Para evaluar lo que profesores del área de administración de empresas están haciendo con relación a los asuntos ambientales en sus cursos tomamos como modelo una institución que hasta el momento no tiene un curso ni programa dirigido a asuntos ambientales. Se repartieron treinta cuestionarios a los profesores del Departamento de Administración de Empresas del Colegio Universitario de Humacao.

De estos treinta cuestionarios doce fueron contestados (40%). Las respuestas indican que un total de ocho profesores (66.66%) incluyen contenido relacionado con asuntos ambientales en sus clases. Algunos de estos cursos son Ética Comercial, Seguridad Industrial, Derecho Mercantil, Introducción al Comercio, Contabilidad de Costos, Derecho Laboral, Relaciones Obrero Patronales y Economía. No todos los profesores que enseñan un mismo curso incluyen contenido relacionado con asuntos ambientales. Por ejemplo, de cinco profesores que enseñaban el curso Contabilidad de Costos, sólo un profesor incluye contenido relacionado con asuntos ambientales.

Algunos de los temas relacionados con el ambiente que se discuten en los cursos son: aspectos éticos de la contaminación, manejo de desperdicios tóxicos, el rol de las industrias en la contaminación y protección del ambiente, la contaminación de agua, aire, tierra y la contaminación por ruido, los costos sociales de la contaminación ambiental, los efectos industriales en la capa de ozono, las leyes federales e insulares relacionadas al ambiente, los modelos de responsabilidad social, y el impacto económico (pérdida de recursos, costo para la sociedad, costo para la empresa).

El tiempo que se dedica para discutir el tema varía: un profesor, según señaló, le dedica media hora; tres, le dedican una semana; un profesor, más de una semana, y los demás indicaron que dependía del tema. Los doce profesores estuvieron de acuerdo en que el tema es importante en el currículo de Administración de Empresas, pero hubo dudas sobre cómo integrarlo en los cursos, especialmente en los de Contabilidad, Estadística, Mercadeo y Computadora.

Algunas de las personas encuestadas sugirieron ideas de cómo integrarían contenido relacionado con asuntos ambientales en sus cursos, aunque actualmente muchas de estas ideas no se están poniendo en práctica. Por ejemplo, en los cursos de estadística se pueden hacer encuestas o estudios donde se levanten estadísticas de muestras ambientales, se comparen o sometan a prueba las hipótesis relacionadas a temas ambientales y, finalmente, interpreten los resultados. En los cursos de computadora se puede usar el computador para realizar trabajos tales como, informes, hojas de trabajo, banco de datos relacionados a temas ambientales.

Las sugerencias en los cursos de Contabilidad señalan que debemos integrar aquellos temas de la empresa que tengan que ver con los costos sociales. También se puede estudiar los presupuestos y las asignaciones federales y estatales para lograr la protección del ambiente. Los profesores de los cursos de Derecho Mercantil recomiendan que se estudie las leyes relacionadas al ambiente.

En los cursos de Ética Comercial se pueden estudiar los casos en donde se observe el comportamiento gerencial en el momento, durante y después de haber ocurrido un desastre o situación que afecte el ambiente. Los libros de textos que se utilicen y no tengan un capítulo dedicado al tema de ambiente, deben revisarse con el propósito de producir e incluir el material para ofrecerlo siempre. En los cursos de seguridad industrial se debe discutir el tema de manejo de desperdicios tóxicos y las leyes que aplican en el aspecto de contaminación, tales como: TOSCA, SARA , CERCLA, y otras. Asimismo, en los cursos de supervisión industrial se deben buscar textos y material complementario para incluirse como tema obligatorio.

Tres profesores contestaron en términos generales e indicaron que se pueden evaluar los casos importantes en el campo, coordinar los cursos y hacer una revisión de temarios y, además, utilizar recursos tales como películas, conferencias y trabajos especiales.

Cinco de ellos (16.66%) no contestaron la pregunta de cómo integrarían en sus cursos temas relacionados con el ambiente, lo cual podría indicar que necesitan ayuda en este aspecto. Me parece que es necesario resaltar que en todos los cuestionarios se contestó que se consideraba el tema del ambiente importante dentro del currículo de Administración de Empresas, aunque no en todos se sabía cómo integrarlo. Sin embargo, considero que es muy poco el tiempo que le están dedicando a esta actividad para la importancia del tema ya que en la mayoría de los casos era de una semana o menos. La falta de información que algunos profesores confesaron puede ser la causa de esto.
San Juan Cement, Foto Ahmed Senquiz

El ejercicio de adiestrar a la facultad en la función de integrar el tema de ambiente en sus cursos puede ser muy valioso, especialmente para aquellos profesores y profesoras que ofrecen cursos técnicos y que han identificado problemas de integración. Además, este adiestramiento puede ampliar los conocimientos de los profesores en los temas relacionados con el ambiente ya que podemos tener conceptos que difieren de los tradicionales y que deben se deben discutir para conocer estas nuevas perspectivas. Por ejemplo, Robert Goodland y George Ledec (1993) señalan que la sustentabilidad, al igual que la distribución de ingreso equitativo, no se puede determinar propiamente con el criterio típico de eficiencia, utilizando técnicas como el análisis convencional de costo-beneficio. Conocer los conceptos ambientales, en especial aquéllos que pueden ser diferentes a los conceptos económicos tradicionales, es indispensable para la buena integración de los temas ambientales en el currículo de Administración de Empresas.

Podría ser recomendable una revisión curricular, luego del adiestramiento, en la que toda la facultad participe y se coordinen las actividades a nivel departamental. Los prontuarios de los cursos, los temarios y todos los recursos de enseñanza deben ser evaluados. Recopilar o preparar materiales especiales, podría ser necesario.

Existen dos modelos que definen las posibles actitudes gerenciales hacia la responsabilidad social. Estos dos modelos son: 1) Modelo Económico de Responsabilidad Social, 2) Modelo Socioeconómico de Responsabilidad Social. El primero se define (Pride, et. al., 1993) dentro de la perspectiva de que la sociedad se beneficiará más cuando se le dé la libertad completa a los negocios de producir y mercadear productos que generen ganancias. El segundo, se define dentro de la perspectiva de que los negocios deben darle énfasis, no sólo a las ganancias, sino al impacto de sus decisiones en la sociedad.

Como podemos notar, el Modelo Económico va en contra del concepto de desarrollo sustentable de los recursos, descrito por Goodland y Ledec como necesario para el porvenir de futuras generaciones. El Modelo Socioeconómico no necesariamente está de acuerdo con el concepto de desarrollo sustentable, ya que es necesario, no tan sólo considerar el impacto de las decisiones en la sociedad, sino que también se debe evaluar el efecto que el uso del recurso va a tener en futuras generaciones.

Si evaluamos algunas decisiones gerenciales, tales como las del famoso caso de la Compañía Asarco en Tacoma, Washington, (Velázquez, 1992) en las que vemos que la Compañía procesaba cobre con alto contenido de arsénico y parte se escapaba al aire, notaremos que el Modelo Económico de Responsabilidad Social prevalece en muchas de las decisiones gerenciales. Aunque la Compañía había invertido $40 millones para reducir la cantidad de arsénico en el aire también continuaba contaminando con 115 toneladas de arsénico en el aire al año. La agencia federal EPA (ENVIRONMENTAL PROTECTION AGENCY), encargada de hacer cumplir las leyes ambientales de los Estados Unidos, exigió de la Compañía Asarco una reducción de por lo menos un 25 porciento y estaba considerando que la reducción fuera hasta cero porciento. La EPA estimó que por lo menos cuatro personas se enfermaban de cáncer del pulmón al año debido a la contaminación de la Compañía. El nuevo director de la EPA para aquella época (1983) decidió defender una nueva política consistente en darle participación a las comunidades locales para determinar si el riesgo estimado era aceptable. Muchas personas perderían su empleo si esta compañía cerraba sus operaciones. Esto, claramente, es un ejemplo de decisiones en contra de un desarrollo sustentable.

En Puerto Rico podemos mencionar el caso de la petroquímica Yabucoa Sun Oil, la cual tuvo 14 violaciones en los límites que le establece la EPA en descargue de agua en 1988. Según nos explica la profesora Sonia Vázquez, especialista en el área de química ambiental, las ropias compañías son las que informan sus violaciones a la agencia federal.

La profesora Vázquez también nos menciona el caso de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). Esta agencia diseña un programa de permiso de pre-tratamiento que establece parámetros y límites en las cantidades y tipos de contaminantes a cada industria que va a descargar sus aguas en una planta de tratamiento. En el 1991, catorce municipios de Puerto Rico participaron en el programa. Es pertinente resaltar que cuarenta y cuatro industrias violaron uno o más parámetros de los límites establecidos. La AAA hizo intentos de corregir las fallas a través de órdenes administrativas y de multar a las compañías que violaron los límites establecidos, pero al momento de publicar el informe todavía treinta y tres de ellas continuaban violando uno o más parámetros de estos límites.

No cabe la menor duda de que en los ejemplos mencionados y en muchos otros no discutidos, el Modelo Económico prevalece en la toma de decisiones gerenciales de estas compañías, decisiones que no favorecen un desarrollo sustentable. Ello nos demuestra la importancia de integrar los estudios ambientales en las Ciencias Administrativas. Tenemos una gran responsabilidad ante nosotros y va a requerir el esfuerzo interdisciplinario de muchos sectores si queremos lograr algún cambio verdadero, tanto en los miembros de la facultad como en los estudiantes, los cursos y los recursos de enseñanzas de nuestra disciplina.

Después de examinar lo que algunas universidades están trabajando en relación con los estudios ambientales, de revisar el currículo y los libros de texto del programa de Administración de Empresas del Colegio Universitario de Humacao, y lo que algunos de los profesores del Departamento están haciendo en sus cursos, considero que las ciencias administrativas están comenzando a abrir sus puertas a los estudios ambientales. Las ciencias administrativas tienen en la integración de la educación ambiental una gran responsabilidad con la sociedad actual y la futura. Es necesario que se asuma un desempeño mucho más activo al preparar a las personas que ocuparán puestos gerenciales para trabajar por un desarrollo económico en unión a un desarrollo sustentable.

Las siguientes son algunas recomendaciones que pueden adoptar los programas de Administración de Empresas en instituciones de educación superior en cuanto a nuestro compromiso con la Agenda 21:

  1. Adiestrar a la facultad en el reconocimiento de la importancia de tomar en consideración los aspectos am-bientales al tomar decisiones gerenciales. Estos adiestramientos deben promover cambios de conceptos, actitudes, valores y sentimientos.
  2. Revisar los cursos con la ayuda de personal interdisciplinario y especializado para identificar áreas en las que se puedan integrar aspectos ambientales.
  3. Crear nuevos cursos --tales como Economía Ambiental-- que ayuden a desarrollar los conceptos y las destrezas necesarias en las personas que estarán en puestos gerenciales tomando decisiones y diseñando políticas organizacionales.
  4. Desarrollar seminarios dirigidos a producir los cambios necesarios en las personas que ocupan posiciones administrativas para que la toma de decisiones refleje el logro de un desarrollo sustentable (Programa de Educación Continua).

¡Unamos nuestros esfuerzos y conocimientos con el propósito de enfrentarnos al reto de construir un mundo mejor!

Bibliografía

Entrevistas

Notas

1. TOSCA Toxic Substances Control Act”- establece controles en el manejo de substancias tóxicas. SARA “Superfund Amendments and Reauthorization Act”1986- Obliga a la compañía a hacer público los materiales tóxicos y peligrosos que maneja y a tener planes de emergencia entre otras cosas. CERCLA “ComprehensiveEnvironmental Response, Compensation and Liability Act”-1980 Requiere que la compañía tome acción correctiva en la limpieza del área contaminada.