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Dificultades del escritor en América Latina hoyPonencia
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La poesía escrita en nuestros días tiene sus objetores de conciencia. Alegan, para alejarse de ella, la escasa o ninguna adhesión de los poetas a las normas de la tribu. Algunos de estos objetores son sinceros, viven fuera del ámbito de las letras; otros no lo son, aspiran a una literatura y la escriben. Terminan siendo autores cuyos problemas son una suerte de resultado a su vez, autores que ofrecen aquello que la sociedad san-cionó como no peligroso, como consu-mible. Son autores estrictamente ino-fensivos, intrascendentes, aburridores.

Sin embargo, hombres hay para quienes la literatura no tendría ningún sentido si ella no fuera capaz de presentar problemas dignos de la poesía y del esfuerzo de buscarla dondequiera que ella estu-viere. En esta lucha hay transgresión y hay también renunciamiento. Nadie piensa que usa una metáfora cuando se refiere a la pata de una mesa, nadie cree estar frente a una novedad cuando lee que el tiempo es un río. Así como el idioma petrifica las metáforas que incorpora al léxico habitual, la literatura nos obliga a recurrir a las pocas que sobreviven el peso de los milenios y son reconocidas como sustituciones analógicas en las cuales existe una verdadera intuición del orden creado.
Quienes ignoran este sacrificio de la originalidad en aras de la verdad, no escriben y son seguramente felices a su manera. Como quiera que se nos presenten las cosas, escribir hoy es aceptar los límites de cada obra y también las penurias de un doble enfrentamiento. Por una parte, se debe hacer frente a exigencias que han sobrevivido a las ya exequias de la vanguardia y que nos mueven, aún, a definir lo nuevo cada día. Por otra parte, se debe resistir la tentación de aceptar los cánones de una preceptiva que ha renacido precisamente como reacción contra la vanguardia. Quienes escriben en nuestros días saben qué quiere decir batallar contra estas fuerzas que, siendo ade-más antagó-nicas, tam-bién nos toman a no-sotros como campo de batalla. Al mismo tiempo, el escritor está librando otra guerra, in-tenta precisar los contornos de un pro-blema mere-cedor de las formas literarias, de los géneros y de la mezcla de los géneros.
Hasta aquí he mencionado dificultades de cualquier autor en cualquier parte del mundo. Seguiré con las dificultades, pero en un terreno más específico, el de la literatura latinoamericana. Durante mucho tiempo se usó el discurso del conflicto entre el centro y la periferia como base de discusión para establecer divergencias y convergencias. La aparición del postmodernismo intenta desplazar este discurso. Propone vivir un tiempo a la intemperie, propone desentenderse del conflicto entre el centro y la periferia hasta que nosotros, en las afueras de la modernidad, presentemos un discurso autónomo. Tal autonomía es obviamente utópica porque, mientras la postmodernidad nos permite soñar una desintegración, la realidad nos obliga a vivir una integración que es la misma desde la era de los grandes descubrimientos y de las grandes navegaciones: avanza hacia un solo hombre, el hombre moderno; avanzar hacia un solo mundo, el mundo moderno. Algunos escritores adhieren a la utopía postmoderna, otros reciclan utopías propias de la modernidad, un tercer grupo de autores toma distancia de la modernidad como categoría superior, como supercategoría histórica; más aún, se espanta de ella e intenta una literatura inspirada en las virtudes de los clásicos: por ejemplo, serenidad; por ejemplo, comprensión, incluso tolerancia.
Ciertamente, no es tarea fácil encontrar autores que respondan sólo a uno de estos grupos, pues la mayoría presenta características pertenecientes a más de un grupo y, a veces, a los tres. Y ahora nos corresponde hablar de un cuarto grupo, el que está compuesto por autores que escriben en las lenguas aborígenes de América y que viven problemas propios además de los heredados por contacto con las otras lenguas, las otras culturas, las otras literaturas.
No he mencionado yo aquí el nombre de un solo autor. Estos parámetros se ofrecen a modo de guía para un debate que ha de surgir, juntamente con nombres de autores y referencias a los libros, durante el panel que este Encuentro dedica a literatura latinoamericana.